Restaurante Meshi.co

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Datos de Meshi.co
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
5.3 10
Servicio del vino:
4.5 10
Comida:
6.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
4.5 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Asiática, Mexicana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 29,50 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Meshi.co

Sábado, fallas repartidas por toda la localidad y una aglutinación importante de gente por las calles de Dénia. En estas condiciones es difícil encontrar dónde cenar, así que pusimos el "coco" en funcionamiento. 

Nos rondaba de hacía un tiempo la idea de visitar un pequeño local al final de la prolífica Calle Loreto. En él, según nos habían contado, se fusionaba una cocina Mexicana con toques orientales o viceversa. En cualquier caso, una propuesta arriesgada pero bien resuelta, decían... Bien, puede que no tuvieran su día, puede que les desbordaran las previsiones, puede... pero la verdad es que fue un desastre. 

En cuanto llegamos a la puerta y preguntamos (eso sí, sin reserva previa) uno de los camareros nos dijo que no tenían mesa, que solo y si esperábamos, podríamos cenar en la barra. Mientras lo pensamos, aparece otra persona (entendemos que con mayor jerarquía) y nos vuelve a preguntar qué deseamos. Repetida la respuesta nos dice que sí tiene una mesa de dos, en la terraza. Como en principio se está bien. Aceptamos. 

Una vez allí, oímos como la mesa de al lado pide si se puede encender la estufa y, primera sorpresa, no funciona. Al mismo tiempo se nos entrega la carta en la que observamos una serie de opciones apetecibles y un menú degustación que nos convence aún más. Así que pasados unos 15 minutos sin interacción alguna, pedimos dicho menú. Este se compone de: 

Edamame: Vainas de soja al vapor con sal y sichimi. Bien resueltas, sin alardes excesivos. 

Ebi dees: En teoría, el segundo de los platos del menú, aunque en la práctica fue el último, puesto que se "olvidaron de sacarlo hasta que nosotros mismos lo recordamos a uno de los camareros. Error grave. Se trata de dos langostinos rebozados en panko y coco con una salsa tártara de chipotle. Resultones, aunque después del pollo, supieron a poco. 

Sunomono de pulpo: Una ensalada típica japonesa con pepino y alga wakame. En este caso, la acompañaban trocitos de cangrejo tampico con vinagre y trozos de pulpo a la brasa. Un plato acertado. 

Gyoza de Birria y tinga: Este sí, tratamiento perfecto de las conocidas empanadillas japonesas. Se presentan dos empanadillas de cada especialidad por comensal. Unas rellenas de guiso de cordero con especias y otras de guiso mexicano de cerdo y chistorra. Ambas muy potentes y muy bien tratadas. Un buen plato. 

6 piezas de sushi variado: En este caso tampoco hay peros posibles. El producto utilizado en el sushi es de primera calidad y se nota en su sabor y textura. El arroz, por su parte, también se encuentra en su punto óptimo. Un buen bocado. 

Pollo Karaage: De nuevo un plato japonés. En este caso se presenta un pollo frito, previamente macerado en soja y ajo durante muy poco tiempo. Se acompaña el producto con una salsa de aguacate. Bien, sin más. 

Maguro vermouth: El pescado, como el resto de productos, de una calidad alta. La forma de estar tratado, aunque en él se evidencian prisas, también aceptable. Por lo demás sin excesivo sabor. 

Postres: Se presentan dos postres, uno de plátano y chocolate en forma de pudding y otro con "tierra de galleta" y helado de cítricos. El segundo muy refrescante aunque la textura del primero no nos terminó de convencer. Bien, en general. 

Punto y aparte merece el servicio, el cual estuvo descompasado, lentísimo en ciertos momentos, sin coordinación ni explicación alguna de platos y, para rematar (aunque esto le puede ocurrir a cualquiera) con "caída de vajilla" incluida. 

En cuánto a los vinos, no se nos ofreció carta y se nos dieron ciertas referencias de memoria, sin comentar el precio. Y, aunque ahora mismo no recuerdo con exactitud cuál era (lo siento), sé que estaba fuera de temperatura, excesivamente frío. 

Al final salimos con la sensación de que un mal día lo tiene cualquiera....

 

 

Y siguen las aperturas. No damos abasto. El local anuncia a sus puertas “cocina de fusión asiática y mexicana”. No lo veo así. Hay platos de clara inspiración mexicana y carta de sushi pero realmente no se observa ningún plato que mezcle trazos de ambas culturas.

Local situado en la calle Loreto, uno más, que desde hace unos años se ha convertido en el centro neurálgico de la ciudad en cuanto a gastronomía se refiere, destronando así la afamada calle Marqués de Campos. Decoración acertada combinando elementos puramente rústicos propios de la casa de pueblo donde se ubica (vigas de madera en el techo, ladrillo cara vista, pavimento imitación barro) con otro mucho más actuales. Barra con servicio de cubiertos para comer allí, mesas altas con taburetes en la primera estancia y un pequeño y coqueto comedor al fondo donde nos sentamos.

Por la composición de la mesa y las reservas de uno de los comensales respecto al pescado crudo, nuestra comanda se fue más hacia lo mexicano que a lo asiático. Hay bastante donde elegir y, además, alguna sugerencia fuera de carta.

- Gyozas de pollo: Empanadillas de pasta de arroz cocinadas al vapor con el relleno de pollo y salsa agridulce para acompañar

- Rollitos de pollo y chistorra: Muy crujientes, acompañados de guacamole y soja.

- Salmón con aguacate: la base es un puré de aguacate y, sobre éste, los dados de salmón marinado. Se toma con unos curiosos chips de plátano macho y se puede acompañar con salsa teriyaki.

- Aguachile de langostinos: eso rezaba la carta. Sin embargo, nos sirvieron uno de pescado blanco, lubina quizás, igualmente delicioso. Muy rica la sopa con el punto cítrico exacto y un nivel picante presente pero apto para todos los paladares.

- Rollo “Formatge”: Rollo de queso camembert y arroz en tempura. Estando rico, prefiero los rollos elaborados con pescado.

- Uramaki de salmón y gamba roja: nuevo rollo con la gamba como parte central i el salmón en finas lonchas colocado sobre las porciones de éste.

- Taco taco: Tamaño considerable de la tortita y relleno a base de verduras y pulpo. Muy duro éste. Incluso costaba mucho cortarlo con los dientes.

- Esfera de cochinita pibil: curiosa la presentación apartándose un tanto de las tan recurridas totas de maíz. El plato es literalmente una esfera de masa crujiente que, al romperla deja a la vista el famoso condumio mexicano. Algo falto de punch, a mi gusto.

- Tarta de queso: Muy rica: base de galletas y esponjosa y sabrosa la cobertura de la crema de queso.

- Cremoso de sésamo: Muy rico también este segundo postre. Buen broche final para la comida.

Tomamos cervezas al principio y dos botellas de Habla de ti sauvignon blanc que acompañó dignamente todos los platos. La carta es mínima con cinco referencias de blanco, algún rosado y espumoso y otras cinco de tinto. Cabría aumentarla un pelín más a medida que el negocio se afiance.

Buen servicio a cargo de una única persona y vistita del cocinero para interesarse sobre nuestras sensaciones. Evidentemente fueron buenas y así se lo hicimos saber.

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