Restaurante La Tomata en Madrid
  

Restaurante La Tomata

5
Datos de La Tomata
Precio Medio:
24 €
Valoración Media:
6.8 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
4.6 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mexicana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



5 Opiniones de La Tomata

Comida hoy es este apañado bar con 5 mesas de banquetas altas.
Empezamos la comanda.
-Chilaquiles divorciados.Rica combinacion de dos salsas,queso y un pequeño huevo mas para adornar
-Quesadilla de Huitlacoche.El dulzor del hongo manda.Bien.
-Tacos de cochinita pibil.Los que mas gustaron.Muy melosa y sabrosa carne.
-Quesadilla de flor de calabaza y torta de maiz azul.Vistoso plato acompañado de una profunda salsa.
Para beber hay cerveza mexicana,una docena de tintos bien elegidos,micheladas,margaritas y una amplia selección de mezcales y tequilas.
Nosotros bebimos una michelada bien especiada con cerveza negra modelo,una margarita de guayaba muy adictiva y dos potentes y aromaticos mezcales de Alipus.
En conclusión.Buenos sabores sin ser invasivos en el picante y un sitio bien interesante para los que nos gustan los destilados de agave.

  • Flor de calabaza y maíz azul.

  • El de cochinita

Quedamos encantados con este restaurante mejicano. Local diminuto, con cinco o seis mesas altas, se trata más de un bar con mesas que un restaurante propiamente dicho, sin embargo, lo cierto, es que estuvimos muy cómodos (nos comentaron que ya estaban buscando un local más amplio para trasladarse). El servicio pausado y muy amable.
En cuanto a la comida, nos pareció de una gran autenticidad, clásica, sin excentricidades, pero magníficamente elaborada. Sorprende el punto ligero de picante, que contrasta con el potentísimo que imponen a la fuerza en algún otro premiado restaurante.
Destacaron: el guacamole, muy suave y con un toque especial de las pipas de calabaza tostadas, los chilaquiles divorciados y especialmente los tacos, todos ellos fabulosos (absolutamente imprescindibles los de cochinita pibil y los de langostinos al pastor). No tomamos postre.
La carta de vinos, escasa y reducida a tintos, pero no creo que penalice ya que con esta comida lo suyo es la cerveza o el tequila. Por otro lado, es un buen lugar para adentrarse en el mundo del mezcal, ya que disponen de una magnífica colección a precios bastante razonables. Quizá haría falta algo más de variedad de cervezas.

Teníamos ganas de ir y con previa reserva de más de una semana, nos presentamos allí. Diminuto urban-taco-bar; cinco mesas altas con taburetes de colores. Incómodo "no más" aunque nos resultó tranquilo y hasta el joven servicio nos hizo pasar una velada acogedora.

Carta no especialmente larga pero por supuesto con vocación mexicana: antojitos (sopes y panuchos), quesadillas y tacos. Lástima que haya descartado el picante como motor de su oferta.

Los platos nos los fueron sirviendo uno tras otro y a un ritmo pausado; la cocina se toma su tiempo con tranquilidad.

Cena para dos:

- Como atención de la casa, unos totopos de maíz y salsa de tomate con un ligero toque jalapeño.

- Guacamole "la tomata" (7€): Sencilla versión del guacamole pero que resultó un verdadero vicio: suave y cremoso. Aquí prima el aguacate sobre el cilantro, la cebolla o la lima. Por encima, unas pipas de calabaza que aportaron un toque distintivo.

- Chilaquiles rojos con pollo y queso fundido (10€): Plato que consiste en unos totopos cocidos en salsa de chile y caldo, presentados en esa misma salsa, pollo deshebrado y queso. Sabroso y contundente platillo. Muy rico.

- Quesadillas de trigo y huitlacoche (7€): Dos soberbias tortillas de trigo dobladas y rellenas del hongo de maíz y queso fundido. ¡Qué sabor tan profundo! Muy conseguidas.

- Tacos de cochinita pibil y x´nipec (6.50€): Dos tacos de maíz con el tradicional guiso de cerdo adobado en achiote, acompañado de cebolla morada y con el aderezo de una salsa a base aceite, chile y cebolla morada. Una delicia. No desmerecen para nada de los probados en Punto MX.

- Tacos al pastor de ibérico con salsa de tres chiles (7€): Un par de tacos de maíz esta vez con daditos de cerdo ibérico aderezado con una salsa de la casa a base de tres chiles: guajillos, cascabel y de árbol. También muy ricos pero por detrás de los anteriores tacos.

- De postre, carlota rellena de crema y sorbete de frambuesa (6€): Como buen golosón, pedí este postre francés muy bien ejecutado. Un bizcocho plano abierto por la mitad relleno de una crema ligera y sedosa con sabor a lima muy rico. El sorbete cremoso y con muy buen sabor.

Para beber, pocas opciones de vino pero las que hay son de mérito y en vinoteca, por ejemplo, 30.000 Maravedíes. Aquí, creo yo, se viene a por sus margaritas, micheladas o cervezas. Interesante oferta de tequilas. Recomendaría probar algunos de los cócteles que ofertan. Nosotros probamos la margarita clásica, dos margaritas de tamarindo y la margarita de pepino. No sabríamos si quedarnos con la tipicidad de la clásica, con el regusto agridulce de la tamarindo (con el borde con sal y polvo de chile) o con la carga aromática de la pepino. Para otra ocasión, intentaremos con alguna michelada. Puntúo bien el servicio del vino por la calidad de sus cócteles.

Precio total: 71.50€ (inc IVA, no cobran servicio y las cuatro margaritas).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría un un antojito, un par de quesadillas, un par de tacos y postre, sin bebidas.

En el pequeñísimo local que anteriormente ocupaba la cervecería Oldenburg (donde muchos comenzamos a aficionarnos a Ales, Stouts, Trappist y demás) se encuentra ahora esta interesante propuesta de cocina mexicana.

A medio camino, tanto por calidad como por precio, entre propuestas más informales de taquerías y restaurantes con más enjundia como Cascabel o Punto MX se sitúa este interesante localcito.

Propuestas basatas en los tacos, quesadillas y alguna cosa más, preparadas con mimo, y con algún toque original. Cocina muy sabrosa.

También tiene una cocktelería que parece muy interesante, aunque no probé nada.

Desconozco si tienen vinos, auqnue en la barra vi 4 etiquetas curiosas que no conocía.

Una de las gastronomías que directamente más disfruto es la mexicana. Fundamentalmente por su sabrosura, su intensidad, sus picantes, por esa algarabía sápida que siempre está en lo alto. Tacos y tragos pueden ser una pareja inquebrantable que da lugar directamente al placer. Buscando un lugar informal encontramos La Tomata. Y vaya sorpresa al hallar de tras de la barra a Juan Sardou, exmaitre de Punto Mx. Juan se ha traído a su mujer Marcela para ofrecer conjuntamente cocina auténtica mexicana.

La Tomata es un bar, no esperen otra cosa. Espacio realmente pequeño con mesas altas y taburetes metálicos de colores donde se puede dar cabida a unas veinte personas. Una tasca en la esquina de la madrileña calle de Alburquerque con Cardenal Cisneros reconvertida en un bar de tacos. Tremenda informalidad, no es lugar para reuniones ni veladas románticas, pero sí para otros menesteres.

Comenzamos con un guacamole apenas aderezado, solo reconocí cilantro, cebolla y lima. Aguacate en buena madurez para un resultado muy natural. Obligatorio comienzo.

A continuación las quesadillas de huitlacoche, acompañadas de una salsa de tomate ligeramente picante. En este caso la masa de la tortilla es de trigo, además queso fundido, cebolla pochada y el hongo del maíz. Un ingrediente que descubrí en aquella primera carta de Punto MX. Agradable.

Seguiríamos con los sopes de maíz y pollo poblano. Pollo deshilachado, servido a temperatura templada, de gusto suave y apetencia ligera. Recuerdos de ese pollo sobrante posterior a un cocido acompañado con ingredientes que le aportan cierto frescor. En este caso, chiles poblanos, pimientos verdes de muy ligero picor. Apetitoso.

EL trío taquero comenzó con los tacos de cochinita pibil con cebolla picante, sin duda el mejor de los probados. Tremendamente jugoso, se desgrana la lentitud del guiso. Sabores integrados con una textura ideal de la carta. Para repetir, sin duda el plato estrella.

Los tacos al pastor (carne, cebolla y cilantro) se acompañan de una salsa de cuatro chiles. Al principio ésta en boca es fresca y abre las papilas gustativas para ir tornando hacia un regusto bien picante. ¡Qué buena! El bocado diferente a los típicos “pastor” a los que estamos acostumbrados, sin ese punto dulce que le aporta la piña. La salsa tomata y su picaresca.

Probablemente, los menos redondos me parecieron los tacos de carnitas de ibérico y salsa verde de chile de árbol. Menos profundos que los anteriores ya que la carne no se presenta aderezada ni la salsa tiene tanto vigor.

En el apartado líquido, cervezas mexicanas ó cocktails. Para empezar, una suave margarita de guayaba, se contrasta el dulce de la fruta con la sal alrededor de la copa en un combinado de poca graduación alcohólica. Luego mezcal, piña asada y sirope de agave que a mi modo de ver combinaba mejor con el marcado gusto de los tacos y sus salsas.

En definitiva, un bar mexicano en su carta, sin más pretensión que servir manduca legítima de cierta calidad. Otro lugar que se suma a la lista de establecimientos madrileños donde disfrutar de esa dupla de tacos y tragos que tan felices nos hace estar.

Post completo en http://www.complicidadgastronomica.es/2015/12/la-tomata-el-gozo-de-los-tacos-y-los-tragos/

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