Restaurante Ronda 14 Madrid en Madrid
  

Restaurante Ronda 14 Madrid

6
Datos de Ronda 14 Madrid
Precio Medio:
31 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
6.6 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
7.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas:
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


6 Opiniones de Ronda 14 Madrid

De todas cuantas referencias me habían llegado de aperturas recientes en Madrid tal vez Ronda 14 era la que mejor se ajustaba a lo que buscábamos: comida internacional, un aire informal, ubicación, precio… También es cierto que llamamos antes a algún que otro lugar que nos interesaba con la sorpresa de que la mayoría de ellos cierran los domingos. ¡Ya ves!

Restaurante situado en el barrio de Salamanca que, por lo que se ve, está tomando fuerza. Tanto la zona de barra y mesas altas como el comedor interior estaban abarrotados. Local reformado y decorado con gusto, según mi opinión, en el que prevalecen las tonalidades claras y el verde que le viene dado por el uso de múltiples plantitas que penden incluso del techo. Paredes de ladrillo cara vista encaladas y una sensación agradable de luminosidad aun estando el día gris como fue el caso. Ambiente alegre y desenfadado y clientela más bien joven que encuentra menos reparos a la hora de comer de pie o esas mesas altas. Nosotros, sin embargo, nos sentamos en el comedor interior.

Carta como se ha dicho estructurada en dos partes: los picoteos aúnan platos de origen peruano y alguno que otro típico de Asturias. En la segunda página viene la carta de sushi con nigiris, rollos (uramakis) y vulcans. Carta un tanto corta para el cliente habitual que gusté variar su comanda. Supongo que se irán renovando algunos de los platos. Veníamos de comer el día anterior de Chuka por lo que descartamos baos y gyozas. Nuestra comanda quedó así:

Tiradito de corvina sobre crema de ají amarillo: Pescado en finas láminas rectangulares con una mota de puré de boniato, vainas de soja trituradas y un poco ralladura de lima. El grosor de las mismas, pero, permite enrollarlas a modo de rollito, tal como nos aconsejan, con lo que se disfruta de ellas casi de un solo bocado. El ají no manifiesta el picante de inmediato. Se siente unos instantes después de ingerirlo. Pedimos pan para rebañar el plato. Está rico.

Ceviche de Xarda: Dados de caballa no excesivamente grandes (recuerdo los pedazos de tamaño considerable en las cevicherías de Lima) con el típico aliño de la leche de tigre. También se usa con moderación la cebolleta y el cilantro. Un ceviche delicado. Ración un tanto exigua.

Nigiri con hamburguesa de Wagyu: Tamaño perfecto de la bolita de arroz y culminación con la minihamburguesa de wagyu mínimamente cocina y con un sabor repleto de personalidad. Buen producto.

California Roll: El archiconocido rollo de sushi, en forma de prisma, con un rico relleno a base de carne de centollo. Perfecto en ejecución y sabor.

Tataki de bonito con salsa chifa: Lomo de bonito rebozado en sésamo tostado y trinchado una vez marcado en la plancha. Deliciosas las judías blanqueadas que se sirven como cama del pescado y la salsa especiada sin arista alguna ni sabores estridentes.

Cachopines de ternera: Carne rebozada con punto justo de cocción y relleno de queso de cabra y champiñones. Se sirve sobre una parmentier de patata y acompañado de patatas fritas. Un buen plato para acabar la parte salada.

Bizcocho roto de avellanas y helado: Se ofrece con helado de coco pero, ante la demanda previa de cambiar el coco por otro sabor (a uno de los comensales no le gusta), nos lo sacan con helado de chocolate. Rico el biscocho que, tal como nos anunció el servicio, recuerda claramente le sabor de unos bombones de avellana muy populares.

Coulant de chocolate con helado de piña: Tamaño considerable del pastelito, especialmente en cuanto a su altura, y ejecución perfecta. Esponjosidad en la parte del biscocho, sin quedar nada reseco, y corazón líquido de chocolate de concentración destacable. El helado de piña aporta su efecto desengrasante y refrescante.

Comer con amigos que no gustan tomar vino me obliga a tomar copas sueltas. En el caso que nos ocupa nos sirvieron Torre la Moreira como vino blanco y Ramón Bilbao Edición limitada en el apartado de tinto. Se da a escoger entre dos o tres referencias en cada caso. Copa suficientemente cumplida. No ojeé la carta de vinos. Mis acompañantes tomaron cerveza y agua.

El servicio estuvo simpático y eficaz en su labor. Siempre pendientes de nosotros y nuestras reacciones, quizás un tanto en exceso. Hasta tres personas distintas nos llegaron a preguntar cómo habíamos conocido el restaurante y cuál era el plato que más nos había gustado. Debe coordinarse esa acción pues puede llegar a cansar. A pesar de ese desliz gente preparada y con muchísimas ganas de gustar. Muy buena la RCP.

Local que se está convirtiendo en un clásico madrileño a pesar de que apenas lleva año y pico abierto. Como ya se ha dicho, cocina nikkei con guiños a la cocina asturiana. Reservamos en el comedor de la planta superior (lástima que el local doble mesas con reservas rígidas a las 21:00 y a las 23:00), con siete mesas y suficiente separación entre ellas. Resultó tranquilo (sin problemas de acústica) y con un esmerado y simpático servicio por parte de dos jóvenes camareros que ayudaron en la comanda y que se desvivieron durante la noche. Resultó ser una buena experiencia a pesar de la celeridad del servicio, sin respiro entre platos, si bien nunca tuvimos dos encima de la mesa simultáneamente. Para hacerse una idea, en una hora y quince minutos ya habíamos salido por la puerta.

Carta a mi modo de ver desconcertante, distribuida solo en picoteos y sushis.

Mientras ojeamos la carta, pedimos dos pisco sours (7.50€) bien preparados, aunque nos hubieran gustado un poco más fresquitos.

Cena para 2 personas:

- Tiradito a la crema de ají amarillo (12.90€): Un clásico de la casa que no defraudó. Filetitos de corvina algo gruesos (se pierde la delicadeza de ese pescado) sobre una cama de salsa de ají muy cremosa y ligeramente picante. Además unas bolitas dulces de puré de boniato con brotes de soja que aportaban más contrastes entre tantos sabores. Un fijo sin duda.

- 1/2 Roll de Mar y montaña (langostino y carne roja) (8.30€): 4 unidades muy bien montadas y sabrosas. Típicos rolls rellenos de langostino y envueltos por tiras de carne cruda de ternera. Por encima, mayonesa japonesa y unos crujientes de patata. Muy ricos.

- 2 x Niguiri Wagyu (4.90€): Dos unidades por ración. Lo mejor para nuestro gusto de la noche (de hecho, repetimos). Bloques de arroz de tamaño justo para un bocado sobre el que se montan unas minihamburguesas de carne de wagyu, con un toque de rocoto y ají.

- Gunkan de huevo trufado (4.30€): Dos unidades por ración. Bola de arroz dentro de una cestita hecha con alga nori sobre el que se monta un huevo de codorniz escalfado y aromatizado con trufa. Sabor explosivo pero agradable.

- Gyozas criollas de ternera y manitas de cerdo (9.20€): Cuatro unidades por ración. No nos gustaron ni la masa ni los rellenos de ternera. Por encima se coloca una galleta crujiente hecha con manitas de cerdo que no les vimos la gracia. Solo aceptables.

- Baos de chicharrón (7.60€): Dos unidades por ración. Recuperamos el ánimo con este clásico panecillo chino relleno de panceta ibérica hecha a fuego lento y acompañada muy sutilmente de una hierba muy aromática llamada hacatay, cebolla morada y alguna salsa que no identificamos.

- Cachopinos de ternera con queso de cabra y setas (9.90€): Un guiño a la cocina asturiana sabrosa y contundente. Cuatro rollitos de carne rebozados en panko y rellenos de queso sobre una cama de puré de patata y setas. Bien pero no era lo que esperábamos. Echamos en falta una cubierta más crujiente de los rollitos de carne.

- Pasión de coco y menta (5.50€): Para compartir, un postre refrescante con la presencia de un trampantojo de coco (medio coco con la cáscara hecha con pasta kataifi y hebras de cacao) sobre una crema de fruta de la pasión. Se presenta además una bola de helado de menta demasiado cristalizado y falto de sabor. Resultón.

Carta de vinos bastante corta aunque con cosas interesantes. De todas formas, esa noche tiramos por unas cervezas bien tiradas. No puntúo servicio del vino.

Precio total: 96.50€ (incuido IVA, servicio del pan opcional a 2.40€, cuatro cervezas y los dos cócteles).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría compartir seis raciones y un postre, sin bebidas

Hace ahora un año que Mario Céspedes y Conchi Álvarez desembarcaban en Madrid para confirmar el éxito que su Ronda 14 original, en Avilés, estaba teniendo dispuestos a convertirse en una de las aperturas más interesantes del 2015. Y así fue, con esa cocina fusión entre Asturias, Japón y Perú y un estilo concreto difícil de definir, se instalaron en lo que antiguamente era un bar-cafetería del barrio de Salamanca, ya casi lindando con Avenida de América. Al concepto abierto de raciones y barra ahora se suma una nueva propuesta en la luminosa planta baja, una Raw Bar gracias a la que se amplía la oferta de platillos fríos ideales para el verano como un bonísimo ceviche de caballa y chicharrones de pescado o el también fantástico tiradito al ají amarillo, oferta a la que se suman diferentes nigiris, rolls y gunkans donde no puedo olvidarme de su ya clásico mar y montaña de langostinos y carne roja.

Pero tras una primera visita nada más abrir y la última que he hecho, he de admitir que sus platos calientes me ganan con propuestas como las...

Para ver todo el post: http://cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20160707/ostra-ronda-14/

  • Nigiri de hamburguesita de wagyu

  • Tiradito al aji amarillo

  • Ostra acevichada

  • Gyoza de anticucho

  • Gunkan trufado

  • Ceviche de Xarda

Casi resulta inabarcable probar todas las aperturas que se están produciendo en estos meses en Madrid. La supuesta recuperación económica parece que da alas a restauradores e inversores para abrir nuevos establecimientos gastronómicos en la capital. Resulta complejo conocer las claves para tener éxito en “el foro”.

De las diferentes inauguraciones me llama la atención, Ronda 14. Un restaurante peruano con influencias japonesas y asturianas con sede en Avilés, recomendado por mis buenos amigos asturianos.

Local medianamente amplio; nada más entrar a la izquierda una serie de mesas altas y a la derecha una gran pizarra donde se refleja la mayoría de la carta, en el fondo una sala con capacidad para unas ocho mesas. En el inferior además de otro pequeño salón, se dispone de un reservado y de una barra para ceviches, tiraditos, sushi.

La oferta gastronómica está pensada fundamentalmente en compartir. Un primer listado de picoteos donde se entremezclan especialidades peruanas, japonesas y asturianas; desde un ceviche pasando por unas gyozas y rematando con un pulpo parrillero con patatinas. Y otro segundo apartado dedicado a platos de sushi, concretamente nigiris, rolls y gunkans.

Comenzamos con un tiradito de corvina a la crema de ají amarillo. Corte ligeramente grueso, acidez controlada a través de una ralladura de lima que contrasta con la crema de ají y el puré de boniato. Bien rico, echando en falta un mayor punto de picante.

A continuación dos “rolls”; un mar y montaña con langostino y ternera y otro con quinoa, ají amarillo y pescado azul. El primero se remata con una mayonesa japonesa, patatas fritas y tratando la ternera con soplete que aporta agradables tonos ahumados y mezcla de temperaturas en boca. En el segundo la quinoa hace el papel del sésamo y vuelve a combinar pescado con crema de ají. Notable el mar y montaña por esa amalgama de sensaciones.

Nos desplazamos hacia platos de mayor contundencia con las gyozas criollas de ternera y manitas de cerdo acompañadas de cebolla morada. Sabrosas, potentes, crujientes, una buena muestra de que se sabe guisar con fondo y rotundidad. Imperdibles.

En la misma línea, las patatas rellenas de carne guisada, plato típico asturiano que en este caso se reboza en panko y acompaña del omnipresente ají amarillo, dando una vuelta de tuerca andina a un bocado tan característico. De nuevo los mismos parámetros, intensidad y puchero. Un plato para todos los públicos, que gusta sin reflexión.

Remataríamos con dos piezas más de sushi. Primero un gunkan de huevo trufado, una combinación siempre agradable, aunque en este caso con exceso de arroz. Y a continuación un california roll con centollo, bocado muy fresco, con gusto al crustáceo, que me pareció destacable.

De postre, coco, crema de maracuyá y granizado de menta. Lo mejor la combinación ácida del maracuyá con la frescura de la menta. El coco en el que se simula su cáscara con pasta katafi y chocolate quedaba algo desligado.

Propuesta informal, sabrosa y de sabores reconocibles, pero al mismo tiempo muy personal en las combinaciones y en la variedad de los platos. Abierta a todo tipo de público desde grupos de jóvenes a aficionados gastronómicos. Buenos tiempos entre los platos. Servicio joven, informal y engrasándose. Lo que se debe mejorar con urgencia es la acústica del comedor situado en la planta superior.

De lo degustado claramente las gyozas y las patatas rellenas son dos platos a destacar que no deben faltar en ninguna comanda, así como el roll mar y montaña por su variado gusto. También el tiradito que no exagera el punto ácido para alcanzar un equilibrio gustoso entre ají y lima.

Observaremos la evolución de Ronda 14. Ojalá que puede llegar a compaginar ese perfil de mayor enfoque en el producto con su comienzo de “taberna informal”.

Para post completo y fotos http://www.complicidadgastronomica.es/?p=5395

A pesar de las muchas visitas a distintos restaurantes durante los últimos años, nunca había tenido la fortuna de coincidir con ningún otro de los habituales “veremos”, maldición rota en RONDA 14 en donde tuve el placer de coincidir y conocer a Isaac y su esposa, esta “grata sorpresa”, por otro lado, fue propiciada gracias a los comentarios del siempre acertado Lorden (que no coincidente con mis calificaciones…). Así que a la espera del siempre genial post de Isaac esta es mi valoración de la recién apertura RONDA 14.

De inicio comentar que no conozco la casa madre de este restaurante en Avilés, siendo muy complicado definir o calificar la comida de este peculiar restaurante que fusiona la cocina asturiana, japonesa y peruana…, con gran acierto por otro lado, porque sin duda este restaurante ha sido una “grata sorpresa” en varios sentidos.

El local se encuentra en medio del barrio de Salamanca, en una zona con mucha oferta gastronómica para gente “bien”. Decoración sencilla en la que el blanco cubre las paredes vistas del todo el local. La planta principal tiene una pequeña sala en la que se amontonan demasiadas mesas, pudiendo comer igualmente en las mesas altas junto a la entrada (de acuerdo con los comentarios de Lorden hay mas plantas). Una noche de jueves: el local a reventar.

Se notan los nervios del personal de sala por la recién apertura, así como cierta sensación de falta de rodaje, lo que no impide la constante simpatía e interés que muestra en todo momento el equipo de sala.

Carta de vinos no muy extensa con propuestas variada a precios más que razonables. Nos decantamos por un VILOSELL 2011 un vino tinto con crianza de 9 meses en barrica de roble francés de las Bodegas Tomàs Cusiné (D.O. Costers del Segre) con variedad Ull de Llebre, Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon y Cariñena. Fue servido a temperatura baja (cristalería normal). 21 euros.

Ante la dificultad y entendimiento de las propuestas de carta nos dejamos llevar en cantidad y variedad por las recomendaciones que nos propusieron:

“Tiradito a la crema de aji amarillo” Fantástica mezcla de sabores en el que destaca tanto el fantástico tratamiento del producto (corvina) con la deliciosa y densa crema obtenida del típico aji peruano. Muy bueno.

El “Nigiri de sepia” fue mi única aportación a las propuestas y tal vez fuera lo más insulso de lo degustado. Correcto sin más.

“Roll de mar y montaña” (4 unidades). Roll relleno de langostino cubierto por pieza de carne roja braseado. Realmente muy bueno y sugerente. Para repetir.

“Gyozas criollas de ternera y manitas de cerdo”, acompañadas de dos salsas: aji amarillo y un chile (similar) rojo muy potente. Muy buena combinación para unas gyozas muy meritorias y nada habituales. Muy recomendable.

Como plato principal, “carrilleras con arroz trufado”. La carrillera muy buena, se deshacía con tocarla, pero sin duda la aportación al plato del potentísimo arroz trufado es más que sorprendente, asumiendo el protagonismo del mismo.

De postre no acertamos, “tarta de queso con galleta y helado de remolacha”. Tal vez el helado lo mejor.

A diferencia del comentario de Lorden, que me parece muy acertado, los tiempos entre platos fueron correctos, tirando a rápidos. En cualquier caso, un interesante informal restaurante en la mucha y variada nueva oferta madrileña, con una cuota de mercado muy notable gracias a propuestas habituales (sushis, gyozas, cevicehes, etc…) “nada habituales” o cuanto menos revisadas muy acertadamente.

Cena en RONDA 14, restaurante de cocina de fusión astur-peruana de recientísima apertura, situado en General Oraá, en la parte alta del Barrio de Salamanca. Local en tres plantas, grande, aunque un tanto complicado, mucho recoveco y mucha escalera. A nosotros nos colocaron en el pequeño comedor de la planta calle al fondo de la barra, agradablemente decorado, aunque con una acústica terrible.

Carta amplia y muy original. No existen entrantes ni platos principales, se divide en "piqueos", o sea platos para picar y compartir, y "el sushi", apartado de recetas de influencia japonesa compuesta de nigiris, makis y rolls.

Cuatro personas, intentando probar el máximo de platos, pedimos:

Ceviche nikkei con puré de boniato. Realizado con una corvina fresca y de excelente calidad, cortada en trozos un poco más grandes de lo normal. Leche de tigre sabrosa aunque muy cítrica. Acompañada de boniato esferificado. Excelente.

Roll mar y montaña. Langostino envuelto en arroz, a su vez rodeado de carne tipo roast beef, con patatas paja por encima. Muy bueno

Gyozas criollas de ternera. Hechas a la plancha, acompañadas de salsa de ají y cebolla morada. Brutales. De lo mejor de la comida.

Gyozas de pollo y verduras. Hechas al vapor, acompañadas de salsa agridulce, no estaban malas, pero quedaron claramente eclipsadas por las anteriores.

Cachopinos de ternera rellenos de queso de cabra y setas, acompañados de patatas fritas. Correctos.

Patatas rellenas de carne guisada. Otro plato estrella. Puré de patata rebozado y frito relleno de carne, acompañado de una salsa de ají amarillo. Una delicia.

Niguiri de wagyu. Una micro-hamburguesa de carne de wagyu, con una base de arroz y un toque de cabrales. Perfecto punto del arroz y excelente sabor de la carne. Buenísimo.

De postre probamos un postre de coco con fruta de la pasión y granizado de menta, muy refrescante que vino genial para bajar la comida, y un delicioso coulant con helado de piña.

Buena carta de vinos a precios amables de la que escogimos un blanco Ca Nestruc, de la bodega de L'equilibrista, que maridó divinamente con lo consumido.

Mesas de tamaño correcto pero muy pegadas. Mantelitos individuales y buena vajilla. Palillos y servilletas de celulosa de calidad. En cuanto a la nota, muy buena relación calidad-precio.

Pues nos encontramos con una cocina original y muy bien ejecutada, que nos encantó, aunque la cosa empezó regular pues, después de tomar la comanda el primer plato tardó casi una hora en llegar. No obstante, a partir de aquí la cadencia fue más razonable. También hay que decir que se disculparon y nos pidieron comprensión pues están recién abiertos y no se esperaban la avalancha de mesas que tuvieron este fin de semana.

Pues a nosotros nos han convencido, volveremos a probar más cosas, eso sí, dejando que se asiente la cocina y el servicio.

  • Mar y montaña

  • Gyozas de vaca

  • Ceviche de corvina

  • Bacalao a bras

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