Local que se está convirtiendo en un clásico madrileño a pesar de que apenas lleva año y pico abierto. Como ya se ha dicho, cocina nikkei con guiños a la cocina asturiana. Reservamos en el comedor de la planta superior (lástima que el local doble mesas con reservas rígidas a las 21:00 y a las 23:00), con siete mesas y suficiente separación entre ellas. Resultó tranquilo (sin problemas de acústica) y con un esmerado y simpático servicio por parte de dos jóvenes camareros que ayudaron en la comanda y que se desvivieron durante la noche. Resultó ser una buena experiencia a pesar de la celeridad del servicio, sin respiro entre platos, si bien nunca tuvimos dos encima de la mesa simultáneamente. Para hacerse una idea, en una hora y quince minutos ya habíamos salido por la puerta.
Carta a mi modo de ver desconcertante, distribuida solo en picoteos y sushis.
Mientras ojeamos la carta, pedimos dos pisco sours (7.50€) bien preparados, aunque nos hubieran gustado un poco más fresquitos.
Cena para 2 personas:
- Tiradito a la crema de ají amarillo (12.90€): Un clásico de la casa que no defraudó. Filetitos de corvina algo gruesos (se pierde la delicadeza de ese pescado) sobre una cama de salsa de ají muy cremosa y ligeramente picante. Además unas bolitas dulces de puré de boniato con brotes de soja que aportaban más contrastes entre tantos sabores. Un fijo sin duda.
- 1/2 Roll de Mar y montaña (langostino y carne roja) (8.30€): 4 unidades muy bien montadas y sabrosas. Típicos rolls rellenos de langostino y envueltos por tiras de carne cruda de ternera. Por encima, mayonesa japonesa y unos crujientes de patata. Muy ricos.
- 2 x Niguiri Wagyu (4.90€): Dos unidades por ración. Lo mejor para nuestro gusto de la noche (de hecho, repetimos). Bloques de arroz de tamaño justo para un bocado sobre el que se montan unas minihamburguesas de carne de wagyu, con un toque de rocoto y ají.
- Gunkan de huevo trufado (4.30€): Dos unidades por ración. Bola de arroz dentro de una cestita hecha con alga nori sobre el que se monta un huevo de codorniz escalfado y aromatizado con trufa. Sabor explosivo pero agradable.
- Gyozas criollas de ternera y manitas de cerdo (9.20€): Cuatro unidades por ración. No nos gustaron ni la masa ni los rellenos de ternera. Por encima se coloca una galleta crujiente hecha con manitas de cerdo que no les vimos la gracia. Solo aceptables.
- Baos de chicharrón (7.60€): Dos unidades por ración. Recuperamos el ánimo con este clásico panecillo chino relleno de panceta ibérica hecha a fuego lento y acompañada muy sutilmente de una hierba muy aromática llamada hacatay, cebolla morada y alguna salsa que no identificamos.
- Cachopinos de ternera con queso de cabra y setas (9.90€): Un guiño a la cocina asturiana sabrosa y contundente. Cuatro rollitos de carne rebozados en panko y rellenos de queso sobre una cama de puré de patata y setas. Bien pero no era lo que esperábamos. Echamos en falta una cubierta más crujiente de los rollitos de carne.
- Pasión de coco y menta (5.50€): Para compartir, un postre refrescante con la presencia de un trampantojo de coco (medio coco con la cáscara hecha con pasta kataifi y hebras de cacao) sobre una crema de fruta de la pasión. Se presenta además una bola de helado de menta demasiado cristalizado y falto de sabor. Resultón.
Carta de vinos bastante corta aunque con cosas interesantes. De todas formas, esa noche tiramos por unas cervezas bien tiradas. No puntúo servicio del vino.
Precio total: 96.50€ (incuido IVA, servicio del pan opcional a 2.40€, cuatro cervezas y los dos cócteles).
Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría compartir seis raciones y un postre, sin bebidas
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.