Restaurante Taquería La Llorona en Valencia
  

Restaurante Taquería La Llorona

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Datos de Taquería La Llorona
Precio Medio:
18 €
Valoración Media:
5.5 10
Servicio del vino:
4.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
5.0 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mexicana
Vino por copas: No
Precio desde 17,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


2 Opiniones de Taquería La Llorona

Ruzafeando la ciudad,
un mexicano encontré,
me dijeron, me dijeron,
que no era un franquicia texméx

Taquería, el nombre lo dice todo. ¿Aquí que hay? Tacos no más wey, y algún platillo de entrada.

Un garito moderno, muy “ruzafeño”, tipo bar, sillas y mesas pequeñas de madera, sin manteles, poca decoración con cierta gracia. Parroquia joven, como el ruido ambiente: no te entiendes con el de enfrente, teníamos dificultades para entender a la camarera. No es que haya mucho ruido, es que la insonorización es pésima y no se oye ni la música, pues las conversaciones -elevadas de tono con los tequilitas y las Modelo- contaminan acústicamente el garito, lo invaden.

Venga, entonces unas entradas y unos tacos (“al menos tres”, nos recomendó la camarera, o eso me pareció, pues tuve que leerle los labios)

• Entrantes: Ensaladilla picante / Chilaquiles / Cocktail de camarón
• Tacos: Pastor / Pollo al limón / Cochinita Pibil
Tarta de Crema de pistachos

Bueno, pues... no me entusiasmó. La ensaladilla era como una rusa pero atisbo de picante de chipotles y con mejillones y aguacate; los chilaquiles, con un huevo roto encima; el cocktail, fresco y punzante, lo que más me gustó.

Y los tacos, pues esperaba más, nada que destacar ni para bien ni para mal.

Sacaron tres salsas para acompañarlos, de las que picar realmente solo picaba una. Del resto de salsas y de platos, del picante, ni rastro. ¿¿??

Carta de vinos cortita, algo normal y entendible acá, tomamos una botella de Rebel.lia 2014, un resultón chardonnay valenciano aromatizado por la sauvignon blanc.

Servicio, todo féminas, muy majas y rápidas, buen rollo por aquí, lo que unido al buen precio, explica que hagan dos turnos y estén llenos.

P.D. caguendiez, leo ahora el comentario de Dani, y yo sin pedir ni el de carnitas y ni el de lengua.

Valencia necesita un buen restaurante mexicano y poco a poco vamos dándole forma. El formato de la taquería no es la solución, pero la zona de Russafa sí necesita un formato más informal, por lo que La Llorona acaba en buen puerto, en una zona emergente en la que cada vez hay más basura pero que, indudablemente, es la zona donde se debe estar.

Me gusta la reforma que se ha hecho (aunque echaré de menos la antigua La Fundación) y el local tiene un encanto especial, con esa larga barra que ahora se ha alicatado y queda tan mex. Aunque me cuesta aprobar el entorno por varias razones:

- Mesas adosadas, muy cerca unas de otras. Está claro que el taco es algo que se come por la calle, que no requiere de mucha boato, pero no estamos en México y la gente sale a disfrutar de una cocina foránea que desconoce. No creo que esa densidad de mesas ayude a relajarse.

- Problemas de reverberación muy graves. En cuanto hay cuatro mesas no te escuchas, no puedes entablar una conversación sin elevar la voz, lo que hace que aún aumente más el ruido en el local y la sensación de estar en un submarino.

- El calor. Con dos aparatos de aire acondicionado doméstico no da para refrescar el local que toma una temperatura de verdadero trauma. No pedimos ni postre con tal de que nos diera el no menos caluroso aire de una noche tórrida de agosto.

Carta basada obviamente en la cocina mexicana más conocida pero con una selección de platos muy interesante.

El guacamole es para olvidar, con el aguacate muy maduro y con exceso de lima. No repetiremos el error.
Ensaladilla picante, que viene a ser una rusa con unos cordones de una crema de cilantro que no está bien trabada, dejando tallos largos que no la hacen demasiado agradable. El broche lo ponen unos mejillones que, sin desmerecer, tampoco suman. Ah, no pica nada, así que tranquilos.
Empezamos con algo serio con las quesadillas de huitlacoche, el hongo negro del maíz. Entiendo ese punto de más de queso que lo hace apto para todos los públicos.

Y vamos a por los tacos:
Cochinita pibil: correcto, sin más. No debería, pero no puedo evitar compararlo con el de Canalla Bistró por dos razones: los locales están muy cerca y el cocinero mexicano viene de allí.
Taco de carnitas: pues sólo por este taco merece la pena la visita. ¡Madre mía que pedazo de taco! Para repetir.
Lengua: Otro de los que hay que pedir sí o sí. Hay que dejar las aprensiones al margen porque es un pedazo de taco.

El tema de vinos está olvidado aquí. Apenas unas escasas referencias con un desconocimiento total por parte del personal y unas copas correctas pero excesivamente grandes, sobre todo si pides EL blanco, porque sólo tienen K-Naia en su carta. Al personal le falta rodaje, desconoce la carta y por problemas evidentes de acústica a veces parece que hables en otro idioma. Ya, que es una taquería, pero en serio, ¿es esto lo que queremos?

La cuestión del picante es punto y aparte. No, no pica nada. ¿Debería de picar? Pues yo creo que sí. Que no estamos preparados los españoles para el picante, pues es posible pero, ¿tan seguro se está? Lo bueno del picante es que se lo puedes añadir después y tan contentos, pero el problema es que hasta tres veces pedimos el picante y jamás llegó, cuestiones de nuevo de servicio.

Volveré porque llevan poco tiempo y los tacos son buenos. No pediré más entrantes e iré a tiro hecho y en barra, donde se está más ancho. Ah, y queda restringido durante toda la época estival, el calor era más intenso que en la calle.

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