Restaurante Treze en Madrid
  

Restaurante Treze

5
Datos de Treze
Precio Medio:
44 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
6.6 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
6.6 10
Calidad-precio:
7.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 26,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


5 Opiniones de Treze

Fecha de visita: 02/02/2018

Cena 5pax.

Precio por persona: 59 euros.

Comida 8.

Entorno: 6,5

Rcp: 7

Servicio: 7

Servicio del vino: 7

Lo mejor: Los zorzales, las alcachofas, la paloma torcaz y el canelón de libre.

Lo peor: Nada especialmente mal.

Viernes noche, 100% de ocupación, reservando con cuatro días de antelación.

Pequeño local con cinco o seis mesas en el restaurante de la planta superior. En la planta a pie de calle local más informal para raciones, pero desconozco si se pueden pedir los mismos platos.

Mesas de tamaño adecuado, correctamente vestidas.

Carta no muy amplia,extremadamente apetecible, difícil elección. Con abundancia de platos de caza, que es a lo que veníamos fundamentalmente.

Probé los siguientes platos

  • Alcachofas confitadas y ahumadas. Servidas enteras, suaves y sabrosísimas. Muy ricas. Plato imprescindible.
  • Molleja de ternera, sobre manitas de cerdo y curry rojo. También muy buenas, aunque eché de menos que las manitas de cerdo tuviera algo más de importancia en el plato. Muy bien.
  • Canelón de liebre, setas y veluté de caza. Buenísimo, otro plato imprescindible. La veluté para no parar de mojar pan.
  • Lasaña de setas. Correcto, el plato que menos brilló de los entrantes a compartir. Las setas me parecieron con poco sabor. Quizás al ser el plato más delicado debería haberse servido antes de los otros más potentes. Solo bien.
  • De segundo plato y fuera de carta, media ración de zorzales guisados. Espectaculares, con un guiso, que si no recuerdo mal era con oloroso y era fantástico. Platazo.
  • También de segundo plato y también fuera de carta, media ración de paloma torcaz. Muy bueno, el ave con un sabor bien potente y una textura aterciopelada.
  • Mi mujer pidió el gamo asado con setas, castañas y membrillo. Carne con un punto perfecto, plena de sabor, pero bien tierna.
  • De postre para mi tarta de queso gamoneu. Riquísima, con un sabor marcadísimo a queso azul,
  • También probé el postre de tres chocolates y me pareció mucho más normalito.

En cuanto a la carta de vinos, no muy amplia, con alguna referencia interesante. Bien. Optamos por un par de botellas de Guimaromencía y otra de Predicador. A mi personalmente me gustó mucho más el Guimaro y pienso que acompañaba mucho mejor a la comida. Con el postre una copita de un medium de jerez, pero no recuerdo el productor.

El servicio atento, aunque quizás demasiado confianzudo, llegando a un punto en el que no sabes si es extremadamente simpático o si se está “quedando contigo”. A nosotros no nos pareció mal, pero puede llegar a no ser bien interpretado. Un buen detalle es que indican el precio de los platos fuera de carta al ofrecerlos. No disponen de jarras de agua y las botellas son pequeñas. El pan se cobra aparte y es bastante sabroso, especialmente el de tomate.

El precio resultó un poco alto, pero es cierto que bebimos tres botellas de vino y pedimos más platos de los que sería “normal”. Se puede decir que 50 por persona sería un precio más normal.

En resumen, en mi opiniónuno de los restaurantes de Madrid que mejor tratan la caza, junto con Arce, Taberna Verdejo y La Buena Vida.

Local del que teníamos muy buenas referencias sobre su cocina, en especial la de caza y setas, así que aun sabiendo que no estamos en la mejor temporada para ambas nos acercamos con idea de picar en la barra y probar al menos lo que por aquí se cuece. El bar de la planta superior es pequeño y sencillo, dos o tres mesas altas y una barra para apenas cinco o seis personas, nos acoplamos sin problema en dos taburetes y a “barrear”.

Pedimos un par de cañas mientras miramos la carta de raciones, que sorprende por su número y variedad, incluso con opciones fuera de carta, hay como 20 raciones todas muy apetecibles y con la posibilidad pedir en media, con lo cual se pueden probar más cosas, opción siempre interesante. Así pues, pedimos las siguientes raciones:

Tempura de verduras con mahonesa de lima y chile (1/2 6€): una tempura muy bien ejecutada para comenzar, con varios tipos de verduritas y un contrapunto picante muy equilibrado.

Bun de rabo de ternera, aguacate, mole y aromas (8€): dos piezas de los cada vez más vistos pan bao, en este caso rellenos con un jugoso guiso de ternera, muy buenos.

Coca de sardinas sobre escalibada y avellanas (1/2 6,5€): magnifica sardina marinada sobre una crujiente base de coca y abundante escalibada. Para repetir.

Raviolis de pollo con curry amarillo (12€): continuamos con un poco de pasta francamente rica y sabrosa, con una ligera salsa de nata y sin excesivo protagonismo del curry.

Tartar de corzo (1/2 11€): la caza es la especialidad del local y se nota con este tartar de corzo, la cinegética de temporada más tardía. Fresco, bien ligado y con mucho sabor.

Foie micuit, bizcocho ligero de cacao y orejones (1/2 9€): un foie micuit casero de pato muy bien terminado, al que quizá le sobraban los acompañantes que no ligaban mucho.

No pedimos postre porque nos apetecía tomar algo en alguna terraza aprovechando el buen tiempo. En general, cocina casera y sencilla pero con sabores bien marcados y definidos, concepto moderno y de ejecución impecable con una base bastante sólida y un producto bien seleccionado, sin duda un local en el que merece la pena profundizar y lo haremos quizá para otoño cuando la caza y setas estén en su apogeo.

En cuanto al vino tiramos de la lista de vinos por copas y no pedimos la carta, lo cierto es que la selección no es mala pero también creemos que un local con una cocina tan interesante y variada debería contar con una oferta un poco más amplia, incluyendo algún espumoso y alguna referencia de más foránea, en cualquier caso no bebimos mal. La secuencia de vinos fue Manzanilla Maruja (3€ copa), Fino Tradición (4€ copa), Albariño Zios de Lusco 2014 (3€ copa), Protocolo Zero Albillo 2014 (3€ copa) y Domaine de la Soumade Cotes du Rhone 2013 (3€ copa). Copas correctas y vinos servidos en buena temperatura. Servicio simpático y agradable, el cocinero Saúl Sanz salió en varias ocasiones a preguntar qué tal iba todo, bien en este sentido.

Restaurante por tanto muy interesante por su cocina, con una propuesta actual, sabrosa y con muchas posibilidades de elección, a mejorar un poco la selección de vinos por copas aunque no resulta mala ni mucho menos. Precios acordes con la calidad recibida y la zona donde se encuentra. Volveremos quizá al restaurante para la época de caza, aunque la barra desde luego que nos ha parecido una opción muy recomendable. A revisitar.

  • Foie micuit, bizcocho ligero de cacao y orejones

  • Tartar de corzo

  • Raviolis de pollo con curry amarillo

  • Coca de sardinas sobre escalibada y avellanas

  • Bun de rabo de ternera, aguacate, mole y aromas

  • Tempura de verduras con mahonesa de lima y chile

Otro de la lista de pendientes.

Con algún empujoncillo más creo que pasaría de estar bien a ser un lugar notable. Ale, los de ciencias pueden retirarse a sus aposentos; continuamos los de letras.

Pueees sí, sale uno bien comido de este lugar, aunque me quedé con la sensación de que le falta algo. Realmente no sé bien qué es, aunque sí creo que con algún pequeño ajuste, con ese empujón más, sería un lugar notable.
Primeramente he de decir que el exterior despista un poco. La entrada es pequeña, ocupa poco espacio de fachada. Y tampoco voy a mentir a estas alturas, el encontrarme en la puerta, en la acera, una pizarra indicando menú del día me hizo temerme lo peor; lo mucho peor.

Al entrar hay una barra, algunas sillas y mesas para comer del modo habitual en cualquier bar. La parte destinada a restaurante se encuentra en la parte superior y aunque es pequeño no es tan abigarrado como la inferior.

Antes de nada mención para el servicio. Excelente. Impecable atención, a buen ritmo, explicándolo todo y sugiriendo. Esto incluye los platos fuera de carta, que tras consultar en la cocina son cantados y... ¡tachán! indicando su precio. Nuevamente, ¿ven señores hosteleros como hay formas de hacerlo sin poner excusaaaaas?

Carta razonablemente abarcable y con sentido de temporada y que al tener medias raciones me facilita el asunto. Mientras eliges, y llegan los platos, traen una suerte de aperitivo agradable. Una especie de "tortillas" especiadas.

Vamos con lo comido. Me apetecía probar las croquetas. No recuerdo su número, cuatro o cinco de cada, unas de jamón y otras de setas. Estaban razonables. Me explico, estaban razonablemente bien, pero no eran nada excelente de esas de recomendar o de merecer un paseo. Las de jamón andaban algo cortas de sabor, aunque bien de textura. Sin embargo las de setas estaban bien de sabor y era la textura la que no me acabó de convencer.
Sigo con un plato de molleja y manita de cerdo. Bien de sabor, pero sólo bien. Vale, sí, soy muy pejiguera, pero creo que estos platos tienen que ser mucho más que sólo bien. Se queda algo corto de sabor. Desde mi nunca humilde punto de vista algo de jugo de carne en la base le iría bien. El aderezo de cebolla morada, si fuera encurtida, por ejemplo, creo que también le daría otro empujón más de sabor y diría algo más en el plato, ya que por sí sola no la terminé de encontrar su lugar. Adicionalmente, y puesto a pensar, creo que al venir la comida desde la planta de abajo en el montacargas hasta la superior, donde se encuentra la sala, puede hacer que se desmonte un poco la presentación de los platos.
El siguiente plato fue gamo con setas, castañas y membrillo. Excelente punto el del gamo y muy bien conjuntados los sabores. Sin embargo (sí, otro sin embargo), las setas estaban pasadas de punto a mi juicio. Y volví a pensar en el montacargas cuando había parte de la salsa en el plato en un lugar en el que no debía haber. La habitual mancha que está fuera de su sitio vaya.

Para terminar, de postre, me apeteció probar el arroz con leche. Bien resuelto.

Cerrando ya el asunto un café cortado ¡Estaba bueno! Y no lo digo por ellos esto, si no porque ya sabéis lo complicado que es beber un café decente en Madrid. Y que vino acompañado de unos ricos petit-fours. Curioso, el café me pareció caro (2 EUR), pero como viene con los petit-fours, pues ya no me lo parece.

Vamos con la bebienda. Tienen carta de vinos y por copas. Es curiosa la carta, ya que no tienen los habituales, y eso siempre es agradable. Tampoco vinos para taraos como nosotros, pero vaya, que siempre es agradable leer una carta distinta. Estaban reformándola, de modo que había bastantes que no les quedaban. El precio, ay, rondaba el habitual x2,5 - x3. Qué lástima de hostelería de verdad. Los vinos por copas estaban entre 2,5 y 3 EUR. Con los dos primeros platos bebí una copa del Castro de Valtuille (a 2,5 EUR y que ya conocía) y con el gamo una copa de La Casa de Fieras (a 3 EUR y que no me pareció nada reseñable). Bien el coperío y la temperatura de servicio. También bebí agüa, claro, que yo sin agüa no soy persona (a 1,5 EUR el medio litro)

Capítulo panes. Dan a elegir entre tres tipos, blanco, integral y ¿con tomate y aceitunas? Un par de rebanadas que te sirven junto a un aceite de arbequina. El pan era solvente, sin embargo el aceite no me pareció nada destacable, la verdad.

En suma, que me parece un lugar en el que se come bien, pero considero que si revisaran algunos elementos (más sabor, presentación, textura...) dejarían de ser "bien" y pasarían a ser "notable".

Nueva visita a este lugar, donde la cocina de Saul Sanz, normalmente, es un garantía de disfrute y de satisfacción.

Sin embargo y después de haber reservado, leí un comentario de un afamado critico gastronómico, en el que apuntaba un cierto relajamiento en la cocina, y ello, dado que sigo con mucho interés las recomendaciones del susodicho critico, me sembraron inquietud.

Después de la pitanza, mi opinión no varia respecto a la propuestas gastronómicas, al contrario, la experiencia de hoy, ha sido la mas completa y redonda de todas las que hemos disfrutado en este lugar. ¿ Habra sido un mal día para el critico o soy un ignorante en materia gastronómica ? Cualquiera de las dos, incluso las dos respuestas pueden ser perfectamente validas. La una no excluye a la otra.

Sala superior, en su linea habitual, con el amable y simpático jefe de sala ejerciendo con alegría, Saul que toma y aconseja en tu comanda. Sala bastante llena de público.

Carta con algunos cambios e interesante carta de vinos, con precios razonables, de los cuales me llama la atención un blanco DO Penedes, Principia Mathematica, un xarelo con algo barrica, con baja graduación alcohólica, muy sabroso y que nos ha gustado, habrá que repetir.

Comenzamos, a modo de aperitivo, con un ceviche de corvina y lubina, bien de sabor, agradable.

- Paté de perdiz y foie de pato con gelée de vermut (1/2 ración), de excelente sabor y textura, con un muy buen contraste, en boca que le aporta el punto de dulzura del gelée de vermut. Muy rico.

- Mejillones al vapor con curry amarillo (1/2 ración). Generosos y muy tiernos mejillones, super limpios, con un suavecito aporte del curry, que terminamos tomando a cucharadas.

- Guiso de morros de ternera, manitas de cerdo y oreja crujiente (1/2 ración). Cocinado al estilo de los clásicos callos, cuyo sabor y melosidad les recuerda. Muy bueno, plato para repetir. Por cierto, primera vez que tomaba una oreja crujiente, me recuerda la textura y el sabor del torrezno.

- Vieiras sobre careta de cerdo, jugo de tinta, tobiko y tobiko con wasabi (1/2 ración). Platazo, para repetir y para recomendar.

- Rabo de ternera, cubierto con cebolla dulce (1/2 ración). Conjunto de plato mas que sabroso e interesante, la aportación del dulzor de la cebolla, le aporta un buen contraste, que seguro que seria mas intenso si la cebolla hubiera estado algo mas hecha.

- Jarrete de cordero lechal con verduras y curry verde (ración entera). Ese plato, por razón de tamaño, esta excluido de la posibilidad de tomarlo en formato de media ración. Nivel de picante controlado, verduras al dente muy correctas, y generosa porción de cordero, deshuesado, y muy bien de sabor.

- Arroz con leche al "Prendes style" (ración entera). Postre en el que Saul ha estado trabajando recientemente. Si cierras los ojos, por sabor, recuerda y mucho al "Prendes style", pero, al menos hoy y para mi gusto, algo mas de arroz hubiera dado mas redondez al postre.

Petit fours y cafés con hielo, suponen el cierre de esta nueva y mas completa experiencia. En contra de la opinión critica, apuntaba al principio, y en mi modesta opinión, esta cocina esta en alza.

Hay que volver.

  • Jarrete de cordero lechal, verduras y curry verde

  • Rabo de ternera, cubierto con cebolla dulce

  • Vieiras sobre careta de cerdo, jugo de tinta, tobiko y tobiko con wasabi

  • Mejillones al vapor, con curry amarillo

  • Guiso de morros de ternera, manitas de cerdo y oreja crujiente

  • Paté de perdiz y pato con gelée de vermut

Cena de tapeo en Treze, el bistró de Saúl Sanz y Elena Ursu que en su piso inferior acoge un espacio tipo taberna, con su barra y algunas mesas altas y bajas, en las que se puede probar su propuesta más informal.

En esta parte a la que denominan “Treze Bar” ponen raciones, cocas y algún plato un poco más contundente. Todo en formato ración entera o media. Nosotros pedimos, todo a compartir y en formato media ración:

Duelo de ensaladillas. Dos versiones, la de Elena, tipo alemán, con un toque de mostaza y salchicha, y la de Saúl, más clásica, con ventresca y huevas. Aunque las dos estaban muy buenas, nos gustó más la rusa tradicional de Saúl.

Buñuelos de bacalao, bien rellenos de un bacalao perfectamente desalado, con un rebozado fino y nada aceitoso. Muy ricos.

Coca de Roast Beef de ternera con muselina de chile y crudites. Carne sabrosa y jugosa. Muy acertado en contraste con la suave muselina. Excelente.

Bun de rabo de toro. Correcto. Relleno de carne estofada tierna aunque con un sabor un poco plano. No nos dijo mucho.

Risotto de pasta, boletus y foie. Se trata de un falso risotto pues está hecho con pasta del tamaño de granos de arroz. Buen fondo, sin queso, ligado con una salsa de carne y vino blanco. Estupendo el sabor que aporta el foie y los boletus. Un plato muy logrado.

Para el postre nos pusimos en manos de Saúl que nos trajo un tarrito de una especie de natilla con sabor a galleta oreo, que estaba tan rica que acabamos rebañando el tarro.

Carta de vinos corta, con etiquetas interesantes, de la que elegimos un tinto tempranillo de Madrid, La Maldición, fresco y frutal, servido a su temperatura, que nos gustó mucho.

Servicio muy atento, Saúl preguntando y pendiente de todo, aunque echamos de menos algún cambio de plato y cubiertos entre pase y pase. Pagamos 53 euros por todo, que nos pareció una excelente relación calidad-precio. Para volver y recomendar.

  • Risotto

  • Coca

  • Ensaladilla

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