Restaurante Tandem en Madrid

Restaurante Tandem

5
Datos de Tandem
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
6.8 10
Servicio del vino:
5.5 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
6.6 10
Calidad-precio:
7.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Lunes

Teléfono


5 Opiniones de Tandem

Pequeño local que surgió hace no mucho tiempo como una segunda casa de Triciclo, uno de los restaurantes más exitosos de Madrid en los últimos tiempos. Situado en la misma calle que la casa madre sólo que unos metros más abajo, llama la atención por la bicicleta de dos plazas que preside la entrada y que da su nombre al local. Dentro es pequeño y austero, apenas cinco mesas y una barra pero con llenos continuos y máxime un sábado por la noche, con un ambiente joven y desenfadado. Las mesas un poco “a la moda”, es decir, desnudas, sin manteles.

La cocina se basa en un recetario similar al del hermano mayor, producto de temporada, recetas sencillas, sabores definidos y apertura hacia otras cocinas del mundo, en especial las orientales y latinoamericanas. Además de los platos que figuran en la misma, el amable camarero nos recitó del orden de 10 platos extra más fuera de carta, un número quizá algo exagerado porque es complicado acordarte luego de todos además de desconocer los precios, pero al final por ahí tampoco hubo muchas sorpresas. Pedimos los siguientes platos al centro para compartir.

  • Black cod

  • Champiñones con huevo de codorniz y trufa

  • Berberechos con gelatina de vermut

Ante la imposibilidad de conseguir mesa en VINOTECA MORATIN o TRICICLO…, y ya van varios meses, recurrimos a TAMDEM para adentrarnos en una de las zonas con mayor novedades gastronómicas de la ciudad y en el mundo de TRICICLO.

Para iniciar probamos ostra aliñada, me decante por salsa japonesa a base de salsa ponzu, atún seco y huevas de salmón. Acierto total. Ana opto por la salsa nikkei.

En todas las propuestas optamos por medias raciones, fuera de carta el “revuelto de hongos”, consistente y bueno de sabor, y el “tartar de chicharro”, fantástico, sin duda la mejor propuesta de la noche tanto por la técnica, presentación y resultado final. Sobre tosta de pan se presenta el chicharro con salsa aguacate, tiras de soja y varios condimentos más. Excelente, muy interesante.

De la carta nos decantamos por “Steak tartar”, muy bueno pero con exceso de tabasco para mi gusto, y por las “vieiras con hongos”, perfecta combinación de sabores en el que destaca el buen producto, acompañado de bonito seco, huevas de salmón y una potente salsa de soja (en exceso tal vez), en una salsa donde se mezcla la soja y los hongos.

Servicio atento y carta de vino inexististe (la estaban modificando) y escasita compuesta por 6-7 interesantes propuestas, optamos por JASPINEGRE de Bodegas Coca i Fito, un Montsant a base de cabernet sauvignon, cariñena (mazuelo), garnacha tinta, syrah. Muy bueno, servido a temperatura perfecta.

Existen lugares con pretensiones donde claramente el continente está por encima del contenido, y el objetivo número uno desgraciadamente no es el plato; y otros sin menos ambiciones, ni decorativas, ni en el servicio, pero con una idea sólida que es simplemente dar de comer rico y en un precio contenido. El fuego por encima del "gastro-cuquismo", la seducción en el condumio no en las lámparas. Dentro de esta última categoría, se encuentra Tándem, la segunda aventura de Triciclo. Una taberna de los nuevos tiempos que corren, donde se puede desde desayunar hasta cenar, con naturalidad y buen hacer.

Relación calidad precio esmerada, cierta amplitud de vinos por copas, y verdadero foco en la pitanza. Comenzamos con un plato de la carta, el tabulé con atún, jugoso el primero gracias a una especie de vinagreta y bien marcado el segundo. Sencillo, y apetecible.

Seguiríamos con unas vieiras con setas, bonito seco y huevas, en una salsa donde se mezcla la soja y los hongos. Mezcla de sabores y texturas que de nuevo resultan agradables y satisfactorias.

Más convencionales son unas gambas crujientes con menta y salsa agridulce que pasan algo desapercibidas.

Posteriormente un tiradito de corvina que combina acidez, con cierto picante y dulzor; amalgama de sabores que resultan sabrosos pero que esconden ligeramente el sabor de la corvina. Un tiradito sin academicismos, pero en boca ameno que es créanme de lo que se trata.

Volviendo a la carta, degustamos el bocadillo chino que últimamente encontramos en bastantes propuestas. Costilla de cerdo, pepino, cebolla y hierbas en un pan al vapor. Una buena combinación de ingredientes con cierta falta de jugosidad por un exceso de cocina en la costilla.

Como guiso del día, la posibilidad de tomar unos callos. Uno de esos bocados evocadores de noches en familia, que te permiten volver a visualizar a personas queridas que se fueron, mojando pan, disfrutando, siendo felices. Y cuando te llevas el primer libro del centro de la foto a la boca te das cuenta que la gastronomía es infinita, que hay unas personas que son los cocineros que te hacen gozar con el estómago de una vaca. Eternamente agradecido. Más de cuatrocientos años datan de los presuntos orígenes del plato. Si por mí fuera al primer elaborador, le habría concedido un Príncipe de Asturias a la Concordia. Por cierto, estos callos merecen mucho la pena, muestran que hay cocina y provocan el retorno.

Menor oferta en cantidad (solamente tres postres) en el apartado dulce. Elegimos un brioche con yogur, cocinado como una torrija. Simplicidad sabrosa que no pretende ir más allá. Directo y al pie.

En resumen, propuesta que se amplía con esas sugerencias diarias resultando atractiva. Continente sin pretensiones, y contenido culinario sincero y derecho, sin alardes ni adornos. Relación calidad precio tentadora (33 € pp) que ayuda a retornar tanto como esa cierta incertidumbre tentadora que esconde aquello qué te podrás volver a encontrar. A destacar las vieiras, el atún con ensalada de tabulé, y esos callos que muestran conocimiento.

Resulta que en ocasiones nos gusta huir de las modas, la alta cocina, los camareros etiquetados, la pose , sin dejar de estar a gusto y comer bien. Para esos momentos Tándem es una verdadera opción.

Taberna Tándem: Campechanía, estilo libre y fogón.

Para ver las fotos y el post completo
http://www.complicidadgastronomica.es/?p=4107

Mi relación de amor-odio con el otro local (Triciclo) me tiene medio despistado, así que decidí probar el nuevo local que han abierto.

Domingo, hora de comer (y de beber)

Entro y las mesas están llenas. Pregunto si puedo comer en la barra y me dicen que sin problemas. Pido una caña. A los 5min se va una mesa de 6 (3 de 2) y me ofrecen sentarme. Empezamos bien.

Pido:

1/2 de Vieiras: Me encantó el plato.
1/2 tiradito de Corvina: Muy fresco y orginal
1 Bocadillo chino: Inspirado un poco en el sandwich club de StreetXo. Buenos sabores pero la carne un poco seca a pesar de la salsa e incómodo de comer. En cualquier caso, me parece interesante y los sabores son ricos

Para beber, aparte de la caña, un par de dobles (no están mal pero los he tomado mejor tirados)

El servicio es amable, pero son bastante lentos (al igual que en el Triciclo). Del aburrimiento salí a fumar 2 veces esperando el bocadillo chino.

En resumen, para una comida o cena informal y probar algunas cosas interesantes está bien.

  • Tiradito

  • Vieiras

  • Bocadillo chino

Un almuerzo bien agradable en esta rama de Triciclo llamada Tandem. Carta escueta y sencilla. Ensaladas, bocadillos, principales, postres. También con la, afortunada, posibilidad de medios platos. En este caso no existe la posibilidad de tercios.

Unos espárragos blancos frescos, templados y con una vinagreta de setas (¿boletus?) fueron un muy buen comienzo. Le siguieron unos canelones de lo más hogareños (sigo utilizando la palabra gemütlich) y terminé con unos ricos quesos (Gamoneu, Torta, Comté y La Peral). Y un café, claro, que yo sin café no soy gran cosa. Por cierto, el café, y como ya dije del de Triciclo, está bueno y eso es algo a destacar en este erial cafetero que es Madrid.

El servicio muy bueno y amable. He de destacar que mantuvieron perfectamente el tipo en un pico fuerte de trabajo, con todo reservado y un tránsito de gente notable.

Con respecto al vino tienen como elemento a favor el tener varios al servicio por copas. Unos cinco o seis. No obstante me resultan vinos poco dados a la sorpresa; vinos que gustan al más general de los públicos y no había mucho resquicio a la distinción en ellos.
Como elemento menos favorable está el precio por copas, que ya es de los que causan un escozor cierto. Todos sabemos cuál es el precio de las botellas en tienda y que este es siempre menor en bodega o distribuidor: Goisot Aligoté 3,7 EUR y Pétalos 3,8 EUR.

En cualquier caso sale uno felizmente almorzado por menos de 40 EUR (en mi caso 35 EUR).

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