Restaurante La despensa de la duquesa

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Datos de La despensa de la duquesa
Precio Medio:
26 €
Valoración Media:
6.8 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Mediterránea
Vino por copas:
Precio desde 20,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: noches de domingo a jueves

Teléfono


4 Opiniones de La despensa de la duquesa

Subimos a la capital en pleno fin de semana fallero y, ante el aluvión de visitantes que soporta la ciudad en esas fechas, decidimos reservar con antelación y, además, en algún lugar ya conocido y que ofreciese unas mínimas garantías. Durante el ejercicio fallero lo habitual es llevarte más disgustos que alegrías desde la óptica de la restauración y se corre el riesgo de que te defrauden hasta aquellas casa más conocidas. No todo el mundo está preparado para la batalla. Mis conocidos en Valencia optaron por reservar en este local que conocía de una única visita anterior de la que dejé constancia con mi valoración en este mismo portal. Mesa para ocho adultos y una niña a las 15.00 h. con algunas demandas de modificación por nuestra parte siempre atendidas con compresión y simpatía: ahora somos dos más, ahora dos menos… cosas de ese tipo.

Tal como se comentó en su día, el local es pequeñito y está decorado con gusto y gracia. Cocina cara-vista y trato excelente por parte de todo el equipo. La consecuencia más visible de ambos factores es que el restaurante estaba completo y, por lo que se intuye, de clientela más o menos fija o habitual.

Para la ocasión se ofrecía un único menú por quince euros que incluía un primer plato de la carta, un segundo y un postre para cada comensal a elegir de entre todos los que figuran en la carta. Como todos ellos tienen buena pinta, decidimos compartir los primeros al centro de la mesa, un total de cuatro (pedimos dos platos de cada uno de ellos para que nos alcanzase para los ocho).

 - Ensalada de carpacho: Realmente se trata de un lecho de brotes frescos y unas rodajas de un correcto carpacho de ternera. Acertado también el aliño del conjunto.

 - Croquetas: De dos tipos: Jamón y boletus. Ambas estaban ricas, sin una fluidez digna de mención pero de sabor destacable, buen tamaño y presentación.

 - Papas arrugás: muy ricas, con excelente punto de cocción y bien aliñadas con dos estupendos mojos: verde y rojo.

 - Raviolis de boletus: tal vez el plato más flojo de los que pedimos. Bien de sabor, pero algo deficientes en textura y temperatura, fruto seguramente de su pronta preparación y el precalentado a la hora del servicio.

A la hora de pedir los segundos pacté con otro de los comensales pedirnos dos platos diferentes y compartirlos también. Elegimos:

- Tataki de atún: Muy rico. Perfectamente cocinado y muy bien condimentado con un poco de wasabi.

- Canelón de pato y foie: Sabor intenso el que le confiere el guiso del ave desmenuzado que le da mucha personalidad al conjunto, pero que, por el contra, deja en prácticamente imperceptible la presencia del foie.

Como postre yo tome una correcta tarta de queso.

La carta de vinos resulta bastante interesante y con un número de referencias por encima de lo habitual en locales con una gama de precios en cuanto a la comida similar a la de éste. Tomamos tres botellas de “El grifo” a 17,00 € cada uno, lo cual me parece un muy buen precio. Servicio en copas aceptables, temperatura correcta y cubitera aledaña a la mesa.

La cuenta de todo lo narrado junto a las cervezas iniciales, los cafés finales y una ración de arroz para la niña (gasto que asumimos entre todos los adultos) no alcanzó 25,00 €, lo cual me parece una excelente RCP.

Local agradable situado en la zona de la Finca Roja al que nunca habíamos acudido y al que, animados por las críticas y al ser el único abierto esa noche, decidimos a entrar.
De primero tomamos las papas con mojo que realmente estaban buenas, sobre todo el mojo rojo con un toque picante.
Continuamos con un saco de pasta brick relleno de queso y jamón que estaba correcto; de plato principal, ambos optamos por solomillo de ternera al que le acompañaba una guarnición de verdura a la plancha y que nos dejó indiferentes; los entrecots que sacaron para una mesa contigua, tenían mejor pinta.
Carta de vinos muy corta y, en mi modesta opinión, a precios elevadísimos.
Opte por un Viña Sastre marcado en carta a 21 € en la creencia de que se trataba del crianza, teniendo en cuenta que en tienda cuesta sobre 14 € y que a la vista del resto de precios, (Cune a 17 €, cuando en tienda no llega a 6, miracle a 15 y en tienda sobre 5, etc.), se trataba de la mejor opción. Me lo dan a probar y lo encuentro bueno, -en realidad lo está-, pero al finalizar la primera copa noto que no me sabe tan bien como los que compro en una bodega cercana. Cojo la botella y al giralra me doy cuenta que se trata del Viña Sastre Roble.
Me dirijo al que ejercía las funciones de Jefe de Sala y le pregunto si el que se ofrecía en la carta no era el crianza; se gira, ojea la carta, se vuelve a girar, me dice que no y se va.
Los precios de los vinos prácticamente triplican los de tienda, -el Viña Sastre Roble cuesta sobre 8 €, 13€ de recargo-; si llego a saberlo, pido el Muga crianza al que "sólo" le metían 11€ de recargo; no entiendo esta política de precios con los vinos, sobre todo con una carta tan corta.
Trato muy amable por parte de cocinera y ayudante, no así del Jefe de Sala que ni se interesó del por qué de mi pregunta, ni nos dirigió la palabra durante el resto de la cena.
En fin, local al que no pienso volver por dos motivos: en primer lugar, por ese precio, existen mejores opciones por la zona y en segundo lugar por que a mi me gusta comer o cenar con vino, no con cerveza, pero no estoy dispuesto a pagarlo a esos precios.
P.D.Quizá debí mirar que no se especificaba claramente que se trataba del crianza, -mea culpa-, pero en la carta tampoco se señalaba que era el roble por lo que, por el precio, no me cupo duda de que se refería al crianza; fallo mio.

En vísperas de la tercera quedada de la peña Los Restauranteros en Bilbao, pernocté en Valencia y aproveché para ver y cenar con parte de la familia. Atendiendo su recomendación acudimos a cenar a este establecimiento ubicado en el barrio de Abastos que, a causa del buen tiempo y de la celebración del Halloween, presentaba mucha animación en terrazas y locales. Aquí, en cambio, reina el sosiego y la calma. Local pequeño decorado con gusto (o a mi gusto, porqué en esto nunca se sabe) en el que destacaría una acertadísima iluminación, ni tenue ni excesiva. Recepción muy cordial por todo el pequeño “equipo” (cocinera, canaria ella, y el chico que atiende la sala). Nos acompañaron otras tres mesas.

Elegimos el menú de 12 € que incluye primero, segundo y postre. Compartimos los primeros: milhojas de calabacín y tomate (superposición de rodajas de ambos vegetales y culminación con queso de cabra gratinado: correcto) y mixto de croquetas (boletus y pollo: artesanales, ricas).

De segundo yo tome una carrillada estofada deliciosa. Muy tierna y sabrosa la carne, sin presencia de partes grasas o nervaturas y un jugo ligero diferente a las características salsas de vino que suelen acompañar estos estofados. Las patatas deliciosas. Se corona el plato con un pequeño broche de salsa reducción PX que no desentona para nada. El otro comensal pidió huevos con patata y foie que me dio a probar: delicioso.

Además pedimos fuera de carta unas papas arrugás: excelentes el mojo verde y el mojo picón.

Los postres también los compartimos: tarta de queso fresco (muy ligera, sutil, refrescante) y mousse de chocolate (textura acertada tratándose de una mouse y sabor intenso a cacao).

La carta de vinos se estructura según la DO acompañando cada referencia con la inicial B para los blancos o T para los tintos. Pedimos el vino mallorquín AN2 que hacía tiempo que no tomaba. Me resultó un vino con personalidad, con aristas que tal vez no lo hagan apetecible para el gran público. A mí, sin embargo, me volvió a gustar.

Completan la cuenta una botella de agua, cafés y el IVA no incluido en el menú. Me parece una RCP muy buena y un local muy recomendable. Nos despidieron con la misma cordialidad y buen humor con que fuimos recibidos.

Segunda visita a este agradable restaurante. En terraza (4 mesas).
Las dos veces nos hemos decantado por el menu de 12 € (bebida no incluida). Tres primeros, tres segundos y varios postres para elegir uno de cada. También dispone de carta.
Raciones ni cortas ni abundantes, en su punto. Buena calidad y presentación de la comida, y sobre todo, exquisitez. De primero tartar de atún y mesclum de ensaladas con ahumados. Correcto.
De segundo entrecotte y solomillo de iberico... en una palabra, exquisito.
Servicio del vino correcto. Tomamos miracle, a 15 €. Referencias básicas, pero de bastantes d.o., a precios normales (ni bajos ni altos)
Mención aparte merece el servicio y la cocinera. Muy amables. Te hacen sentir como en casa. Además ella es canaria y lo deja notar en alguno de los platos o en el aperitivo. (ayer unas papas arrugas estupendas)
Para repetir. Muy contentos de haber conocido este restaurante en nuestro barrio. y volveremos pronto, sin duda.

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