Restaurante La Hoja en Madrid
  

Restaurante La Hoja

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Datos de La Hoja
Precio Medio:
40 €
Valoración Media:
7.1 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
8.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
6.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



3 Opiniones de La Hoja

Hasta el 1 de febrero, en Madrid se está celebrando la Ruta de la fabada, en la que 16 restaurantes tienen un menú con la fabada como protagonista. Aprovechando esta circunstancia nos acercamos a comer a LA HOJA, restaurante asturiano que lleva más de treinta años sirviendo comida asturiana en el Barrio de Salamanca.

Se trata de un sitio muy clásico, cuadros taurinos y mucha madera, un poco estilo “cuéntame”, con varios comedores alargados con las mesas bien pegaditas unas a otras. Domingo a mediodía y el restaurante lleno, y es que la gastronomía del Principado gusta mucho en la capital.

El susodicho menú de la Ruta de la fabada está compuesto por una porción de pastel de cabracho, fabada y arroz con leche, todo ello regado con vino de Madrid Tagonius Crianza.

Aquí las raciones son grandes, como éramos cuatro personas, pedimos dos menús y un par de platos de la carta, todo a compartir. El pastel de cabracho correcto. Sin embargo la fabada nos resultó demasiado contundente, las fabes estaban bien cocidas, con un caldo sabroso pero muy rojo, poco desgrasado, por lo que resulto muy difícil de digerir. El arroz con leche de postre soberbio, servido con azúcar quemado por encima, ligero y nada empalagoso.

También probamos las verdinas, dicen que con langosta, aunque yo juraría que era bogavante. Suaves y tiernas, nos gustaron más que la fabada. Además pedimos unas chuletillas de cordero lechal a la plancha con patatas fritas bastante buenas.

Manteles de hilo y buena vajilla. Servicio pendiente y atento, de restaurante de “toda la vida”, quizá demasiado rápido (entramos a las dos y media, y a las tres ya teníamos en la mesa el segundo plato). Pagamos unos 30 € por cabeza por aquello del menú de fabada, pero estimo que a la carta no se baja de 50 € por barba, precio que nos parece un poco caro para el tipo de sitio.

  • Arroz con leche

  • Fabada

Local que tengo el placer de disfrutar por tercera vez.
Por ello no me causo ninguna sorpresa el deleite que mantuve en el mismo, en esta ocasión.
En las misma me acompañaron 4 amigos que corrieron la Maratón Rock and Roll Madrid.
Comenzamos con un aperitivo obsequio de la casa Pate de Cabracho muy rico.
Como la carta ya la conocía me deje en esta ocasión aconsejar por el que ejerce de Maitre que en este caso es el dueño.

2 Alubias verdinas que combina de maravilla con marisco en este caso langosta.
ya las había probado en otra ocasión sencillamente estupendas.20€ unidad

2 Callos, no podíamos obviarlos, aunque lleváramos para Santander 20 raciones de los mismos, en este caso si que no hay palabras para describirlos, salsa con un sutil picante, melosidad inigualable y textura perfecta, que mas se puede pedir 18€ unidad, por supuesto los de la mesa.

2 Carne roja buey gallego, sabor intenso y carne que desprendia abundante jugo al masticarla. 35€ unidad

4 Leche frita 6€ correcto postre

2 Botellas Figuero vendimia seleccionada, me resistia a probarlo, pero la verdad el resultado fue bueno, me gusto. 35€ unidad

4 Cafes invitaciona copas por parte de la casa y fin.

Restaurante que por supuesto no es barato pero su cuidada cocina mas su materia prima de primera linea hace inexcusable la visita si el aterrizaje es cercano.

Es un tópico que en Madrid es donde mejor se come de España porque puesdes acceder a cualquier tipo de cocina regional, dado que la oferta es inagotable.
Pues efectivamente ayer comí en un asturiano en el que se cumplían, una tras otra, todas las características que se podían esperar.
Vaya por delante que íbamos recomendados por un amigo cliente del local.
De entrada una larga barra con apetitosas especialidades de la tierra, comenzando por un Cabrales que estba diciendo méteme cuchara.
El comedor no es muy grande, alargado, muy bien vestidas las mesas con mantel y menaje de calidad, copas Schott. Decoración punto recargada en madera y grandes cuadros con motivos taurinos y toque kitsch, mesas un poco juntas unas de otras.
Nada más sentarte te traen una trozo de empanada de chorizo para chuparse los dedos.
Carta con generoso capítulo de entrantes y que toca carne, pescado y caza. El maitre nos dijo que aquel era un restarurante "de platos de cuchara" y nos aconsejó muy bien.
Compartimos de inicio unas alcachofas salteadas con jamón. Están en su mejor momento y eran tiernísimas, si acaso pecaban de un exceso de limón usado para que no se ennegrezcan.
Croquetas de jamón redonditas, cremosas por dentro y fantásticamente fritas, un plato de sobresaliente, enmarcan unos pimientos de Padrón y unas patatas paja.
Para hacer caso a la recomendación unos alcaparrones (judías rojas) con becada. Yo creo es el potaje más ligero que he probado en mi vida, auténticamente sorprendente y reconfortante a más no poder.
De segundo yo tomé un bacalao al pil-pil de bandera con la salsa perfectamente ligada. El maitre me dijo que una de las cocineras era portuguesa y bordaba el plato, no se equivocó.
Otras opciones fueron el lenguado y el pixín, todo a la plancha y a satisfacción.
¿Qué podemos esperar de postres en un asturiano?: pues lo que nos ofrecieron: leche frita, tarta de manzana, tarta de queso, arroz con leche,...todo casero y muy rico. Me sorprendió el arroz con leche quemado como si fuera una crema catalana.
¿Y qué esperaríamos de su catta de vinos?, pues eso, algunos Albariños, unos cuantos Riberas, otros tantos Riojas y 2 ó 3 referencias más de otras DD.OO. Marcas de calidad contrastada, de tono clásico y a precios que me parecieron muy correctos. Temperatura de servicio excelente, debía venir de una vinoteca. Bebimos un Viña Ardanza del 2001.
Pan de un tipo, bueno.
¿Qué decir del servicio?, pues en consonancia con todo lo demás, profesional a tope, experto, con su punto de confianza, de altura vaya.
En fin, este asturiano es fiel al guión de lo que yo esperaba encontrar, pero para nada me desilusiona, al revés, disfruté comiendo un producto de alta calidad con elaboraciones nada sofisticadas, en un entorno agradable y con raciones suficientes, ¡qué vivan los tópicos!.

  • El arroz con leche.

  • Difícil mejorar ese pil-pil.

  • Alcaparrones con becada.

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