Restaurante El Rincón Del Faro en Cullera

Restaurante El Rincón Del Faro

10
Datos de El Rincón Del Faro
Precio Medio:
31 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.2 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Valenciana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 21,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



10 Opiniones de El Rincón Del Faro

Primer punto negativo: han quitado el menú del día. Mala decisión en mi opinión.
Segundo punto negativo: ante la queja de que el plato principal, uno de los más caros de la carta, no estaba en las condiciones que considero debería estar, no hubo más respuesta que la comunicación de que la queja ya había sido trasladada al cocinero. No hubo ni disculpa ni detalle compensatorio. Una lástima porque era uno de mis restaurantes preferidos de Cullera pero no volveré, al menos en lo que queda de verano.

Después de ver las fotos colgadas hasta ahora, entiendo que la reforma ya se ha realizado, puesto que no recuerdo cómo era la primera vez que lo visité. Tuvimos que esperar al lunes para poder visitarlo, porque el fin de semana estuvieron a tope todos los días.

Decoración en blanco y negro que me dio una agradable sensación de amplitud y luminosidad. Mesas de buen tamaño y bien vestidas, con correcta separación. Menaje de calidad. Servicio atento, aunque nos tocó un camarero con conocimientos limitados sobre vino dulce (pedí un PX de Montilla -que después descubrí que ni siquiera correspondía al de la carta, a pesar de la prolija explicación que di al camarero para enterarme de qué PX era exactamente el que aparecía en la carta- y me trajo un Oporto). Carta amplia con predominio de platos tradicionales y, como no, arroces. Carta de vinos bastante amplia y surtida, aunque no demasiado actualizada y con algunas hojas vacías. Copas mejorables. Precios x1,5 aprox. Servicio consistente en apertura, prueba y primer llenado. Cubitera bien preparada.

Almuerzo para cuatro que empezó con unas rebanadas de pan con tomate y allioli que nos preparamos nosotros mismos en la mesa (soy catalán...), unas deliciosas clóchinas al vapor (8,25€) y unas tellinas de Cullera (9,75€) con algo de arenilla.

Como plato principal, una fideuá de foie, pollo, boletus y ajos tiernos (15,-€/persona) al centro que comimos directamente de la paella, siguiendo la tradición valenciana. Aunque me encantó, quitaría un poco de foie y añadiría algo más de ajos tiernos. El pollo no aportó más que textura. Los arroces y fideuás hay que pedirlos con antelación, puesto que tardan unos 45 minutos.

De postre tomé la torrija de chocolate blanco caramelizada con helado de leche merengada valenciana (5,75€), que hubiese estado mejor si el camarero se hubiese aclarado con los vinos dulces disponibles. Tuve que esperar varios minutos y soportar varias visitas hasta que llegó el dueño para poder elegir un vino dulce que tuviesen en existencias. Finalmente fue una copa de un auslese alemán (no recuerdo su nombre), en vez del BA que me había indicado, que me gustó bastante y que acompañó muy bien a la torrija con el helado ya prácticamente derretido.

Para beber, un par de refrescos, un par de aguas, una botella de Dominio de Tares Godello FB 2013 y tres cafés.

Salvo por el incidente con el vino dulce, disfrutamos mucho de la comida. Para la próxima visita, que sin duda haré, reservaré con la suficiente antelación y preguntaré directamente por el propietario para elegir el vino ;-)

No es de extrañar que llenen. Tiene un ambiente totalmente diferente a los locales de la zona, se come estupendamente y a unos precios absolutamente razonables.

  • Dispone de una habitación climatizada para los vinos. Recomiendo echar un vistazo porque encontré algunos que no aparecían en la carta.

Ubicado a escasos metros de la playa de Cullera, aunque no tiene vistas al mar, encontramos este restaurante de gran capacidad que ofrece una carta más que interesante, tanto en lo gastronómico como en lo enológico, con una especial atención a la coctelería y al ahora tan de moda gin-tonic.
El espacio está pendiente de una gran reforma en la que se va a modernizar, aunque ahora mismo me parece un restaurante cómodo, con una buena separación de mesas y un decoración acorde a la zona. Habrá que volver a visitarlo cuando esté el remozado finalizado.
Compartí mesa con Paco Higón, así que simplemente matizaré un poco los platos, aunque el menú es el mismo.
La comida se inicia con una degustación de dos aceites (Lágrima de Serrana de Espadán y Masia El Altet), perfectamente explicados por el camarero, con un servicio clásico y eficiente, de los que da gusto encontrar.
Empezamos con un canelón de bogavante y pesto, muy bueno, tanto por la textura de la canelón como por la suavidad del bogavante. Un plato que se aligera con ese toque del pesto y que ya declara las intenciones de la cocina de este restaurante: cocina marinera con cierta elaboración de los platos. Así lo confirma el segundo entrante que probamos, un pulpo ahumado acompañado de jamón ibérico y patatas negras. Un mar y montaña muy interesante, con esas patatas negras que se elaboran con un aceite ahumado que elaboran en el propio restaurante.
Tras los entrantes pasamos a una degustación de arroces y una fideuà. Empezamos con un arroz seco de carabineros y vieiras muy bueno, tanto de sabor como de punto de cocción. Continuamos con un arroz caldoso con pelotas de puchero y alcachofas, un plato original que no deja de mirar la tradición valenciana. Acabamos con una fideuà de pollo y foie que, aunque tuve que apartar el pollo (no como bichos de estos) me pareció el plato más conseguido, por su originalidad e intensidad de sabor.
Acabamos con un par de postres, recomendación de la casa y de obligatoria demanda si se come en el local. Tiramisú como tiene que ser, con su justa medida de bizcocho y el mascarpone bien montado. Torrija, aunque se trata de una torrija de autor, un divertido juego de texturas y sabor suave. No soy mucho de postres, pero en este caso no me iría del restaurante sin probar estos dos platos.
La carta de vinos es una maravilla, ya no sólo por la extensa selección, sino porque algunos precios de vinos de añadas antiguas son irrisorios. Esto demuestra el amor y respeto que en este restaurante existe por el vino.
Tras la comida, Javier Cantos, sumiller del restaurante, nos enseñó toda la sección de licores y destilados que tienen, con especial atención a las ginebras y tónicas. Habrá que volver con algo de tiempo y finalizar la comida con un buen gin-tonic.
El precio que indico es el de la comida sin vinos.

Amplio restaurante situado en un enclave privilegiado, muy cerca de la playa y junto al faro de Cullera. Practican una cocina de mercado con su plato fuerte en los arroces/'fideuaes'. Tomaos una pequeña degustación de arroces, uno seco con carabineros, unos caldoso con pelotas y alcachofa -el que más me gustó- y una fideguà de pollo, boletus, foie y ajos tiernos. Entradas centradas en el producto con toques creativos -muy bueno el pulpo ahumado con jamón ibérico, patata negra y consomé de jamón- y muy ricos postres. En la carta, bastante amplia, encontramos junto a una oferta bastante comercial auténticas joyitas a precios excelentes. Uno de los propietarios, Javier Cantos es el sumiller, mostrando una notable pasión hacía el mundo del vino.

esta semana santa como no ibamos pues nos fuimos al aprtamento y como tenia un vale de PLANEO hicimos uso de el fuimos al rest.estas son las imprsiones;situado a 50 m.de la playa y cerca del sicania:amplio y confortable,mesas separadas y manteleria de tela y copas aceptables con una carta de vinos extensa(mas de cien vinos)y una carta tambien muy amplia,nos reciben muy cortesmente sabiendo que vamos de "oferta"
preguntan si queremos algo mientras esperamos y pido una cerveza para mi esposa y la traen acompañada de unos cacahuetes fritos como detalle,yo preferi esperar al vino por que teniamos un maridaje de tres vinos con la cena;nuviana sauvignon blanco,un verdejo,y un tinto de TORO.vamos con el menu;crujiente de queso de cabra,tomate deshidratado,espuma de jamon iberico y sus virutas:bueno y potente.canelon de bogavante;muy bueno crep gratinado relleno de vieiras y gambas y veloute de marisco:muy bueno.huevo de corral a baja temperatura;como siempre.carrillera de ternera confitada con su jugo;como siempre tierna y buena.fuera del menu pedimos una torrija con helado de canela y dulce de leche;muy buena y un gin tonic con gin sea española y una tonica especial y una gotas de unos concentrados de botanicos;extraordinario.en resumen buena velada y buena cena.el precio la cena 25e. y el postre ,la cerveza y el gin t.17'50.bien,no, saludos.

Llevamos yendo a este sitio desde hace un tiempo, y la verdad es que ni una sola vez ha fallado la experiencia, tanto en la atención, como en la comida y el servicio del vino.
Por cierto, a todos a los que les gusta probar sabores nuevos y arriesgados, os recomiendo que probeis su famosa fideua con foie de pato y boletus.
Hoy ha sido comida famimliar, 4 personas. Nos decantamos por la paella valenciana con 1 grano de arroz de grosor - perfecta de sabor, textura, arreglo y cantidad. De entrantes han sido unas vieiras con helado de coco (muy buenas, sorprendente la combinación de las vieiras templadas con el frio del helado) y tellinas (acertado el aliño tipo ajillo, nada fuerte, muy fino y adecuado para el plato). De postre elegimos unas bolas de helado de autor, esmeralda pistacho, cremoso y rico de sabor, arnadí con helado de vainilla (esponjoso y muy delicado) y torrijas con chocolate blanco que ha sido el mayor acierto, recomendable al 100%. Para beber pedimos el vino rosado Vera de Estenas, tambien muy bueno y servido a temperatura perfecta. El servicio rápido y agradable. Un éxito, infalible elección para quedar bien, sea con pareja o en grupo.

Me gusta mucho ir cambiando de local y disfrutar de la gastronomía de valencia, intento no repetir con frecuencia por no aburrir un local que sea de mi agrado, pero en este caso he de decir que debo hacer una excepción. Este verano he tenido diferentes reuniones sociales y de trabajo y mi lugar elegido a sido este por varias razones, tienen una variedad gastronómica muy interesante y de vanguardia a un precio muy interesante, y para los amantes del buen vino cuentan con una carta con una gran variedad y con unos precios muy competitivos.Mi recomendación para este lugar es la fideua de foie con boletus y ajos tiernos que cada vez que la pruebo me sabe mejor y aunque no soy muy fan de las torrijas e de admitir que son las mejores que he probado en mi vida y no exagero cuando lo digo y por ultimo y uno de los detalles que mas me gustan es su fantástica carta de ginebras, de la cual soy un gran admirador, tiene ginebras de una calidad exquisita y a un precio modelo, acompañadas de una gran variedad de tónicas, es un sitio para los amantes de un entorno cómodo y de gran calidad, te hacen sentir como en casa y siempre quedaras bien como anfitrion.

Hoy hemos ido a comer 3 a este restaurante cercano a mi apartamento de verano.
Hemos pedido cervezas (inédita de Ferrán Adriá) y agua, y para comer una ensalada unos calamares a la romana, buenos. Como plato principal, una paella de bogavante y rape. Estaba bastante buena, y las raciones grandes. El camarero nos aconsejo para otra ocasión pedir una ración menos. Por último unos cafes muy buenos.

El local, es el típico restaurante de playa, pero sin ser un chiringuito. Por cierto, el camarero que nos atendió, muy correcto y agradable. En la carta he visto unos menús que ha priori parecen muy interesantes y económicos.

Si digo que he comido y cenado en este restaurante más de 100 veces no estoy exagerando lo más mínimo, puesto que desde hace más de 25 años que tengo un apartamento muy cerca de este local lo visito muy a menudo. Este verano sin ir más lejos compartimos cena con el amigo Francesf de verema y otros amigos.
El local en cuanto a instalaciones ha cambiado muy poco, practicamente la separación entre mesas no existe, especialmente en la terraza. El hecho relevante se ha producido con el cambio generacional hace unos años, ya que a pasado de ser un restaurante enmarcado en los típicos veraniegos (que no lo hacian nada mal), a catalogarlo como el restaurante bueno de la zona con una cocina innovadora de calidad.
Todas las materias primas de muy buena calidad, con un excelente grato en cocina y una envidiable presentación. El personal realmente profesional, amable y con un buen servicio pendiente del comensal en cuanto a necesidades.
La gama más baja la podemos apreciar en el mobiliario (mesas y sillas), pero hay que tener en cuenta y no olvidarse que se trata de un "excelente" restaurante gastronómicamente hablando ubicado en la playa, lo cual es sinónimo de decir que en verano no todos los comensales son cuidadosos llegando incluso con bañadores mojados.
En la mesa nos podemos encontrar hasta con 5 tipos de aceite de distinta elaboración (con ajo, canela, al romero, guindilla y natural). Disponen igualmente de un amplio y variado abanico de sales de distintos puntos del planeta.
Igualmente existe una amplia gama de aguas minerales de diversos paises.
En cuanto a la bodega, si bien es cierto que andan un poco escasos en cuanto a variedad y D.O. en vinos blancos, no podemos decir lo mismo en relación a los tintos, amplia y variada con multitud de referencias en cuanto a añadas y D.O.. Muy amplia en Riojas y Riberas. Tambien disponen de diversas referencias de distintos paises y continentes. Las copas para vinos muy adecuadas.
En esta ocasión y para la comida pedimos como entrantes anchoas caseras que estaban realmente deliciosas, con impecable presentación y acompañadas de tomate natural triturado y aceite de oliva. Mejillones al vapor, muy buenos y en su punto.
Como no podia ser de otra forma y como buen valenciano pedimos una paella de "arroz del senyoret", realmente fantástica, con muchos tropezones (gambas, calamares, etc,) muy sabrosa y en su punto justo de cocción.
Para los postres en su mayoria caseros ya no se pudo llegar por ser las raciones muy bondadosas. Solo un zumo de naranja y cafés.
Con diferencia es nuestro restaurante favorito de la zona entre todos los que conocemos, que son muchos despues de tantos años.
Esperamos poder seguir disfrutandolo durante muchos años más.

Para los amantes de la buena mesa, es dificil encontrar un buen restaurante en las zonas de playa, puesto que éstos siempre están cómodos con la demanda de comida rápida, las típicas tapas de calamares, bravas, clochinas, tellinas, pulpo,etc,...

Bien, este lugar posee una distinción y una clase fuera de lo común para su localización al borde del mar, acoge la oferta anteriormente mencionadad, pero con la elegancia de la mesa de mantel de lino fino, vajilla de diseño y vanguardista, cristalería moderna con copas grandes y de varios tamaños para el vino. Servicio atento y esmerado del personal, culto e instruido.

Una carta de vinos envidiable, algo escasa en cuanto referencias de vinos blancos, algo extraño para un local veraniego, multitud de referencias internacionales aunque algo básicas algunas de ellas y nada sorprendentes, pero buena la intención con detalles explicativos acerca de los varietales y las zonas geográficas.

Llegamos a la Carta de vituallas, excelente gama de arroces, bogavante, meloso, fideua, arroz negro, arroz a banda, con carabineros, de verduras,...

Los pescados de gran calidad: ventresca de atún, lubina salvaje, lomos de bacalao de 1a, especialmente sabroso el que degusté, laminado, cocinado a muy baja temperatura, preconfitado en aceite de oliva, exquisito.

Se busca el mantener un oferta de producto de gran calidad, manteniendo la estructura de una carta de platos clásica e introduciendo innovación y modernidad (acertada la combinación del carpaccio de atún con virutas de jamón ibérico y aguacate, además del parmesano abundante).

El ambiente fresco y relajado con amplios ventanales, muy luminoso. Lugar para el deleite y relax.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar