Es de agradecer que ese palacio ducal tenga por fin una utilidad. Supongo que eso habrá dado más "vidilla" a Lerma. Ambiente castellano en cuanto a mobiliario de las instalaciones, pasillos, habitaciones. Precioso patio central reconvertido en agradable salón-cafetría. Vistas a la Plaza y al pueblo. En cuanto a servicios: los de siempre en los Paradores. Para cenar y copas: mejor fuera. Ya sé que pagamos "más" por "estar en un lugar emblemático e histórico” pero la carta no me atraía...ni los precios. Nos sentamos en una terraza, en la plaza, en frente mismo del Parador. Gin-tonics bien servidos (copas, hielo, etc.) por 5,50€, la mitad que en el Parador. Vale: no se puede comparar el entorno, pero precisamente afuera se estaba tranquilo y fresco, con el mismo Bombay Saphire, y Nordic en el Parador y Schweppes en la terraza.En cuanto a las habitaciones, que es lo que importa, te da la sensación de un viaje en el tiempo. Y que sosiego.
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