Somos gastronómicamente lo que heredamos de nuestros padres, y sobretodo madres y abuelas.

4 respuestas
    #1
    Garranxa

    Somos gastronómicamente lo que heredamos de nuestros padres, y sobretodo madres y abuelas.

    Una pequeña reflexión de mañanita de domingo. Perdonad que os despierte a las 8, aunque yo hace 3 horas que ya preparo comidas, y desayunos >;)
    LLevo tres días cocinando sin parar, porque tengo muchísima gente en casa, con esto de las vendimias, y me vienen ideas de vieja a la cabeza. Mi madre siempre cocinaba un montón, (Bueno, ahora cocina menos), y mi abuela otro tanto, eran mujeres de enormes pucheros, cocidos y enormes platos hondos en la mesa. Cuando era yo adolescente, o pre adolescente,en esa época en que prima estar delgadita, y te molesta que te sirvan mucha comida en el plato (cosa que no he observado nunca en mis hijos y están más delgados que nunca lo estuvo servidora), pues en esa época, me enfadaba constantemente con ellas, con mi madre y mi abuela. Sobretodo porque resulta que algunas de mis mejores amigas, la mayoría hijas únicas por aquellas coincidencias de la vida, pues no comían mucho, y en sus casas menos. Iba yo a comer muchas veces invitada a sus casa, y veía como servían un primero consistente en cuatro macarrones en un plato pequeño y un segundo con dos trocitos de lomo ridículos rebozados, luego un yogurt de postres y santas pascuas os de Dios.(O cualquier cosa parecida).
    Recuerdo que mi casa entonces olía a comida, siempre a comida, a comida y alboroto, y a mi me parecía poco elegante. Iba a casa de esas amigas, muchas de clase media alta impecables, siempre oliendo a ambientadores y adamascados nuevos en los sofás.
    Y claro, aquello me parecía entonces mucho más "fino" y adecuado que las lenguas estofadas, los conejos a la vinagreta con patatas inacabables, las terneras a la jardinera, los canelones de la abuela, los peroles de escudella, los garbanzos con carne y arroz con sofrito que nos salían por las orejas, etc etc. Tampoco me fijaba entonces, en que mis mejores amigas hijas únicas hacían lo posible por pasarse en mi casa la mitad de los días, y que sus madres estaban encantadas cuando la mia invitaba a sus hijas a pasar 15 días de vacaciones en nuestra casa del pueblo, pero a los 14 años no te fijas en esas cosas.(La mayoría de ellas continuan pasándose los días en mi casa a estas alturas, son mis hermanas postizas, y mis hijos las llaman tias).
    Bien, lo que entonces tanto me molestaba y que casi detestaba, y que durante años recordé como una anécdota de mi juventud, a esta edad madura me hace sonreir. Me hace sonreir porque me he vuelto una vieja cachufleta como mi madre y como mi abuela, disfruto preparando enormes peroles de comida interminable (que siempre se termina), para un montón de gente. Si no tengo en la mesa más de 8personas me da la sensación de que como en soledad. Si no los veo tragar un camello y riendo felices horas inacabables en la mesa, me pongo triste. La mesa es una continuación demi barriga de madre gestante, y de mi brazo de amiga y también de mi corazón, por eso me vuelvo loca preparando comidas.
    En fin, lo que quería decir, es que siempre, aunque durante la juventud nos rebelemos, acabamos siendo parecidos a nuestros ancestros, por educación, por impregnación de esa tabula rasa llamada personalidad, y en el tema gastronómico, no solo heredamos lo bueno, lo malo, y lo mejor, si no que acabamos disfrutando a veces con todo aquello que nos hizo disfrutar. Quizás sea simple añoranza...

    #2
    Francescf
    en respuesta a Garranxa

    Re: Somos gastronómicamente lo que heredamos de nuestros padres, y sobretodo madres y abuelas.

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    Con matices, se parece bastante a lo que he vivido en casa. Desde hace unos años, por prescripción facultativa, tanto en casa de mi madre como en la nuestra se come de forma más frugal y equilibrada y, aunque intentamos cambiar cantidad por calidad, no es lo mismo... A fecha de hoy, comer huevos fritos con chorizo en casa es un acontecimiento que se produce escasamente. Y creo que mis hijos lo agradecerán a medida que vayan creciendo. Espero que no tengan los problemas de salud que estoy teniendo yo... Aunque, sinceramente, no todos sean por culpa del exceso de comida, sí podría haberme evitado muchos con una dieta más saludable.

    Dicho lo anterior, si te ves sola, nos pasamos mis hijos, mi mujer y yo por tu casa a comer cuando quieras... Que ya seguiremos con la dieta después :-D

    P.D. Ahora que mi madre pasa más tiempo en Picamoixons, en un ratito la tienes ahí... Que tampoco creo que le importe hacerte compañía ;-)

    Menjar per pensar, pensar per menjar.

    #3
    Garranxa
    en respuesta a Francescf

    Re: Somos gastronómicamente lo que heredamos de nuestros padres, y sobretodo madres y abuelas.

    Ver mensaje de Francescf

    La verdad es que mis hijos han comido siempre mucho, pero muy bien. Están en general como robles, y delgados, en especial la mayor que no ha pasado nunca de los 48 quilos y mide metro setenta y come como una lima, vamos da miedo. Eso si, no paran,son gente activa. Pero son de puchero, puchero puchero puchero.
    Anteayer venían a vendimiar y a pasar el fin de semana, y es hice de primer plato fideuá con gambas y all-i-oli y de segundo estofado de ternera con patatas y guisantes. De postres les hice coc ràpid de chocolate.
    No quedo nada de nada.
    Ayer hice un caldero de cinco litros de lentejas con el caldo que quedo del estofado del día anterior, le puse tomates recién cogidos, pimientos, chorizo, cansalada, butifarra negra, cebolla, etc, me quedaron unas lentejas de aupa, bastante caldosas, se comieron casi todo el caldero. Como sobró algo, hice más caldo, se lo añadi y para cenar añadi a las lentejas que habían quedado medio quilo de arroz, hice lentejas con arroz para cenar de primero y de segundo ensalada de atún, tomate y alubias blancas, se lo comieron todo. Jajaja
    Hoy ando con un caldero que he puesto a las nueve con dos quilos de calabacín, + cebolla, 1 quilo patata, primero rehogo en aceite con un poco de ajo las verduras, luego lo hiervo con caldo, lo dejo a fuego lento y me he ido a vendimiar, cuando he vuelto estaba perfecto, lo paso por el pasapurés con crema de leche, queso fundido y mantequilla. Pues de los cuatro ocinco litros de pure, seguro que no quedará nada, eso si, llevan todos toda la mañana vendimiando en la punta de la finca, poca broma.
    Tengo entrecot a la plancha para todos de segundo, con un poco de crema de roquefort.

    Mucho vino negro para contrarestar el colesterol, aunque la verdad es que la última vez que analizaron al peque en una revisión , me dijeron que estab perfecto perfecto, incluso me comentó la pediatra que hoy en día era difícil que los niños estuvieran de colesterol y no se que más tan bien como el peque. O sea, que debe ser lo de la paradoja francesa ...aunque bien mirado, el peque aún no toma..."mucho vino"

    #4
    Francescf
    en respuesta a Garranxa

    Re: Somos gastronómicamente lo que heredamos de nuestros padres, y sobretodo madres y abuelas.

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    Me temo que nosotros no hacemos tanto ejercicio... :-)

    Y avisad si os pasáis por BCN, que hace tiempo que no nos vemos ;-)

    Menjar per pensar, pensar per menjar.

    #5
    Garranxa
    en respuesta a Francescf

    Re: Somos gastronómicamente lo que heredamos de nuestros padres, y sobretodo madres y abuelas.

    Ver mensaje de Francescf

    La gente de pueblo siempre nos hemos movido mucho, a las 5 estaba yo preparando ya pan con tomate para más de una docena de enoturistas que venían a visitarnos a las diez. A las ocho tenía la comida casi lista, los desayunos, la casa limpia (no tengo asistenta ni la necesito), y me he ido a vendimiar cuando he acabado de pasar las últimas estadísticas de vendimia a los programas de registro de agricultura y doq. Eso si, yo que casi no como nada, me engordo lo de todos, debe ser que como los quiero mucho, me conjuro a mi misma y me quedo con el peso de todos. <<<,9 cosa de brujas. A Barcelona voy pero en plan escopeta, si algún día me entretengo más ya te avisaré, y si te pasas por esta zona, me avisas.

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