Restaurantes con descuentos y promociones: Historias que están de moda

18 respuestas
    #17
    J-Carlos
    en respuesta a Jeronimo

    Re: Historias que estan de moda

    Ver mensaje de Jeronimo

    Esta historia me hace recordar una anécdota que me pasó hace muchos años, en uno de mis primeros trabajos.

    Trabajaba de cobrador, no de morosos, de cobros normales. Un día fui por primera vez a un administrador de fincas a cobrar un trabajo realizado en una comunidad de vecinos.

    Al principio, todo normal, entrego la factura, el recibo y me pagan. Compruebo y veo que la cantidad no corresponde. Falta un 10%. Me quejo y me dicen que está bien, que lo que falta es su descuento.

    Insisto en que si llevo una factura de, digamos, 1.000 Ptas y un recibo de 1.000 Ptas, tengo que recibir 1.000 Ptas, no 900 Ptas, que nadie me ha hablado de descuentos. Tras insistir llamo a mi jefe, el contable, y me dice que es correcto, que a las administraciones de fincas se les hace un 10% de descuento.

    Vale, procedo a aceptar ese cobro con el 10% de descuento y les digo que me den la factura para enviársela rectificada y que ya les rectifico yo el recibo por las 900 Ptas recibidas. Aquí ya se indignan y me miran como si fuera estúpido. Que eso es imposible, que la factura y el recibo ya están bien.

    Vuelta a llamar a mi jefe y me dice que es correcto, que entregue factura y recibo por 1.000 Ptas pero cobre por 900 Ptas. Discuto con mi jefe, que cómo voy a salir de la empresa con recibos por una cantidad y luego entregar menos dinero. Me tranquiliza y al final me voy con las 900 Ptas.

    Lo sorprendente de todo es que la anécdota de la historia consiste en que me sentí como un tonto y todos me vieron como un pipiolo inocentón. Ese día me caí del guindo.

    Lo anecdótico de la historia es mi reacción, porque el hecho se repitió incesantemente. No es que me pasara muchas veces, ni la mayoría de las veces, es que me pasó siempre, tanto en pequeños administradores de fincas con despachito en su casa como en grandes sociedades con varias plantas en un moderno edificio de oficinas.

    El proceso siempre era idéntico, factura, recibo y cobrar efectivo o talón bancario por valor del 90%, sin preguntar, ni justificarse ni pestañear. Una ley no escrita que se cumplía siempre a la perfección.

    País de pícaros.

    Soy flexicarnívoro y a la comida vegana la llamo guarnición

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