Algunos enemigos del vino y alteraciones de la percepcion
Algunos enemigos del vino y alteraciones de la percepcion
Algunos enemigos del vino, y sustancias y situaciones que alteran la percepción.
Utilizar pintalabios, maquillaje, colonias, Perfumes o lociones, cepillarse los dientes antes de una cata, halitosis, el olor de algunos rotuladores con punta sintética, el olor a “;Tigre”; o faisande de algunos catadores guarretes, embetunarse los zapatos con anterioridad a las catas, estar constipado, los olores a cerrado de algunos locales, el tabaco, ya no solo el que se fuma, sino el que impregna las paredes de casi todos los locales comerciales en los que se realizan las catas, los olores de las copas, a celulosa, o a detergente (bien sea del lito o directamente del jabón), Olor a comida, lavarse las manos antes de la cata o después de ir al retrete, no lavárselas. (olores a pelo de animal e incluso a faisandé en los catadores más puretas), olor a desván o a humedad de algunos aires acondicionados, iluminación insuficiente, falta de humedad en la sala, heridas tratadas con yodo, mercromina o tiritas, que desprenden fuertes olores químicos, falta de renovaciones de aire en la sala de catas, estar tomando medicación, inflarse con los colines que se sirven en las catas, el estado anímico del catador, mal envinado de las copas, decanteres o jarras donde se va a servir o beber el vino, copas excesivamente grandes, comer antes de la cata, vino demasiado caliente o demasiado frío, olores químicos y a pintura de algunos tintes capilares recién hechos, falta de humedad en la sala, “;Listillos”; o “;festivaleros”; entre los catadores, de esos que no paran de hablar e impiden la concentración necesaria para la evaluación o el disfrute de un vino.
Todos estos factores enumerados anteriormente, influyen y modifican nuestra percepción de un vino, si a ello añadimos la cantidad de variables enormes que se derivan de la crianza , comercialización y conservación de los vinos, nos estamos enfrentando a algo inaprensible, casi un fantasma (Ray Sugar Leonard), de forma cambiante y sutil. ¡Qué difícil!.
Lo más fuerte de todo esto es que hay listillos que pretenden jugar a las adivinanzas con los vinos, y adjudicarles determinados testigos olfativos a todas las variedades de uva, o a zonas o denominaciones determinadas, e incluso marcas o añadas concretas.
¡Qué difícil!.
Y cuanto fraude hay alrededor de todo esta ceremonia de las adivinanzas.
Solo os diré un dato harto significativo, desde que el concurso Nariz de Oro se celebra en Valencia, y algunos personajes concretos no tienen la opción de saber (o manipular) “;donde está la pelotita”;, los colegas sumilleres de Alicante, no aciertan ni una, y si los de Valencia, no quiere decir que estos últimos sean más listos, sino que ahora se hace aquí, y si alguna “;noticia”; se filtra, los de aquí se enteran antes. Y estoy seguro que en esta zona los sumilleres no son más mangutas que en otras regiones, (ya que en todas partes cuencen habas), sino que el tema de los concursos huele a Sulfhídrico desde hace tiempo.
Demasiadas marcas, intereses comerciales y nacionalismo metido en tan poco espacio, no puede salir bien. De todas formas y como todo lo anteriormente citado, esta puede ser una alteración de la percepción de una sola persona.
Id pensando, ¡Qué difícil!.
Juan Ferrer Espinosa
Enopata.