Articulo "LOS NUEVOS REYES" G.Dawes - 4ª Parte
Articulo "LOS NUEVOS REYES" G.Dawes - 4ª Parte
CONTINUACION DE "LOS NUEVOS REYES" 4ª Parte
Me doy cuenta de que todo lo que Ribera de Duero ha conseguido durante las últimas dos décadas ha sido partir de una zona desconocida que tenía, sobre todo, bodegas cooperativas y llegar a ser un buen productor de vinos tintos modernos y de buena calidad. He alabado también algunos de los mejores vinos de Priorato, pero es absurdo afirmar como han hecho varias publicaciones hace poco, incluyendo The Wine Spectator y, recientemente, una de las tiendas principales de vino en Norteamérica que Ribera de Duero es la zona vinícola más importante de España, o que un solo productor pequeño de Priorato está elaborando el mejor tinto de España. Además, estos escritores se sienten obligados a denigrar el Rioja a la vez que hacen estas declaraciones tan escandalosas y sin pruebas.
Ribera de Duero produce 16.000.000 botellas en un buen año (muchas menos con las vendimias pequeñas de 1997 y 1998), de las cuales alrededor del 80% es vino joven con envejecimiento mínimo. En el barrio antiguo de bodegas de Rioja, el Barrio de la Estación, tan solo cinco bodegas de calidad (CVNE, López de Heredia, La Rioja Alta, Muga y Bodegas Bilbainas) tienen en cualquier momento más vino de reserva y gran reserva en envejecimiento que la producción anual entera de Ribera. En Cenicero, Marqués de Cáceres por sí solo tiene existencias de más de un millón de cajas de tinto de calidad en envejecimiento.
La obsesión actual por los vinos de Priorato, en el sur de Cataluña, es otro caso del mismo tipo. El historial irregular de Priorato en cuanto a la elaboración de vinos (y en cantidades muy pequeñas) se basa en su capacidad para impresionar en las catas con vinos con extractos frutales intensos, un contenido alto de alcohol y roble nuevo. Sus precios absurdamente elevados responden a la escasez y la leyenda extendida de boca en boca por gente que no puede haber tenido más que unos pocos encuentros con estos vinos.
Cuando empecé a catar vinos de Priorato en sus bodegas, los valoré mucho, pero las catas más recientes me han decepcionado. En enero de 1999, en una cata privada con Stephen Tanzer, el editor de The International Wine Cellar, los dos llegamos a la conclusión de que con la excepción de unos pocos vinos como el carísimo Álvaro Palacios L´Ermita (260 dólares la botella), que es excelente, pero muy lejos de ser el mejor tinto de España, como han afirmado algunos estos vinos de precio exagerado no suelen ser buenos acompañantes con la comida, y muchos han empezado a demostrar que no están cumpliendo con lo que prometían como vinos jóvenes. Con la excepción de Palacios, que es de una de las familias bodegueras más antiguas de Rioja y que se ha formado en Burdeos, la mayoría de los enólogos de Priorato no tienen historial en la elaboración de grandes vinos.
Quien aprecie la elegancia, armonía, el equilibrio, el estilo, el encanto, la finura, y, sencillamente, la compatibilidad con la comida, que es mi caso, pueden encontrarse con que las bodegas que intentan destronar a las grandes de Rioja a menudo elaboran vinos que son excesivamente afrutados y que tienen los tonos duros y rocosos del roble nuevo. Parecen hechos para los catadores profesionales y aficionados al vino, y no para la gente que disfruta del vino con cierto envejecimiento y a que le encanta saborearlo con la cena.
Demasiados de estos vinos nuevos son asombrosamente similares y, en lo que se refiere a mi paladar, desentonan con la buena comida y la buena compañía. Yo, por lo menos, estoy ahíto de vinos tintos con sabor a conserva de cereza negra y mora, dulces (actualmente el azúcar residual se está introduciendo cada vez más en los vinos tintos, como se hizo antes con los vinos de chardonnay de California) y exagerados que huelen y saben como si acabaras de salir del último turno en el aserradero. Estos vinos son para beberlos jóvenes, pero muchos quieren convencerte de que merece la pena envejecerlos.
CONTINUA EN EL SIGUIENTE ENVIO ........: