Pinceladas de unas vacaciones en verde
Para un valenciano al que no le gusta nada sudar ni las playas abarrotadas es muy recomendable huir al norte español para pasar lo mejor posible el mes de agosto. Y eso es lo que he hecho en esta última quincena. Os transmito algunas pinceladas del viaje relacionadas con el mundo del vino y la manduca:
- En Galicia tuve la oportunidad de descubrir la impresionante belleza paisajística de la Ribeira Sacra, un espacio natural maravilloso situado entre las provincias de Ourense y Lugo (esto provoca que haya mapas de la zona que acaban en el límite provincial. Impresentable para poder obtener una visión global de la D.O.). Por Ourense el río que atraviesa los escarpados valles es el caudoloso Sil (dirección este-oeste) y por Lugo el río Miño (norte-sur), formando ambos ríos una impresionante ele.
Estuve un par de días en Castro Candelas (Ourense) y otro par en Chantada (Lugo). En esta última tuve ocasión de visitar Adegas Moure en su impresionante emplazamiento situado en A Cova. Allí fue todo un placer compartir un par de horas de charla con Evaristo Rodríguez, responsable de viticultura y enología, junto a una botella del albariño que elaboran. Beber ese Abadia da Cova albariño 2003 charlando y contemplando el paisaje desde una terraza-mirador que tienen sobre un meandro que forma el río Miño ha sido uno de los mejores momentos del verano.
La Ribeira Sacra tiene un grandísimo potencial, turístico y vinícola, aunque quizás sea mejor que las hordas de turistas no se enteren mucho del tema y sigan yendo a las playas para no arruinar todo ese paisaje.
- En el viaje posterior a Cantabria destacar la comida en Casa Gerardo (Prendes, al lado de Gijón), donde tomé un sabrosísimo arroz con pitu (pollo pequeño) y un magnífico lomo de bacalao “en blanco y negro” (un ";polvo de calamar"; es lo negro y una ";leche quemada"; lo blanco). Lástima que estuviera de viaje y no probara vinos porque la ocasión lo merecía. También destacaría la excelente acogida que tuvimos, una vez más, en la Bodega Cigaleña (Santander), donde Andrés Conde (que este año ha ganado el trofeo Ruinart al mejor sumiller español) nos descubrió algunas joyitas alemanas y francesas para acompañar sus excelentes materias primas.
También tuvimos un rápido viaje a Bilbao en su Semana Grande. Gracias a la información de última hora del amigo Gonzalo comimos un interesante menú maridado con ocho vinos en el hotel Barceló Nervión, donde Manu Martín organizaba unas jornadas. Buen maridaje de los tres primeros vinos blancos (manzanilla -La Gitana, creo recordar-, cava Parxet y un interesante txacolí Arritxola 2003, mejor en nariz que en boca) y escasa capacidad de maridaje de los tintos (en particular el prioratino Onix Evolució 2001 era puro pegamento imedio que no hubo forma de que desapareciera en toda la comida). Al final de la comida tuvimos, fuera de cartel, un Jarel 2001 que nos dejó muy buen sabor de boca.