¿Defectos o virtudes en un vino?
Al hilo del divertido artículo publicado en elmundovino por Luis Gutiérrez http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=4&vs_fecha=200407&vs_noticia=1089745716 me he puesto a pensar en el umbral de percepción de un defecto y en el límite de lo que consideramos tolerable e incluso agradable.
Es curioso el ver cómo ciertos defectos pueden convertirse en grandes virtudes si aparecen en menores concentraciones. Por ejemplo, el exceso de diacetilo puede ser horroroso por el olor a queso podrido que desprende, pero si este exceso es menor puedes vestir tus vinos tintos con una notas lácticas muy agradables y más sensación de grasa en boca.
Un ejemplo más claro aún son las notas a caballería de muchos vinos. Un toque de “;Bretty”; en pequeña concentración puede ser muy agradable y dar complejidad al asunto. Si no, que se lo digan a los grandes vinos de la Borgoña: Muchos dicen que es el terroir, otros que la variedad y otros que simplemente tienen las bodegas llenas de levaduras brettanomyces pero están bien controladas.
Como en todo lo relacionado con el mundo del vino, la clave está en buscar el equilibrio y en asumir riesgos. ¿conocéis más ejemplos de defectos que puedan convertirse en virtudes?
Saludos
Gonzalo Lainez (Peña Bilbao)
Gonzalo Lainez (Bodegas Roda)