Tu lector #2.5 opina...
Ver mensaje de Daniel P.WhitakerPues tu pregunta me parece sumamente acertada y toca en algo que yo considero crucial a la hora de acercarse al vino: Uno es en gran medida un ente dependiente de su contexto y el vino también (de ahí que me oponga yo tanto a los reclamos de ";objetividad";, pues al fin y al cabo somos sujetos, bellamente variables y arbitrarios...).
El clima, la compañía, la comida con que lo acompañes, hasta la estética del entorno inmediato influyen sobre nuestra apreciación del vino... Y de todo. Encima, hay que pensar que los gustos de uno cambian. Además, si se amplia el espectro de material para comparar, pues, obviamente, hay que ajustar la vara con que uno mide lo ";bueno"; y lo ";no tan";.
SObre si los vinos saben mejor en origen: Creo que hay un fuerte componente sicológico en ello. Es más fácil creer en las virtudes de un terruño cuando uno está pisándolo, oliendo sus olores y con la gente que vive su vida en él delante. Pruebas el vino y es casi imposible no compartir el entusiasmo de su productor y encontrarte identificando aspectos del entorno. Por lo menos a mí me pasa con mucha frecuencia, que no soy ni de cerca tan crítico de los vinos de una región particular si estoy en ella, que si estoy aquí en mi guarida.
Gajes del oficio humano, digo yo...
M.