Fotos:
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El botellín
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Impactante color
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Contraetiqueta
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Con la tabla de queso y embutidos
Vamos con esta cerveza belga, una double brown ale, de la cual leemos que "En 1945 se funda Saint Bernardus Brouwerij (la cervecería de San Bernardo) en Watou, provincia de West Flanders, Bélgica. El maestro cervecero Mathieu Szafranski (de origen polaco) se hace socio de la fábrica de cerveza e incorpora las recetas, su experiencia y la cepa de levadura que usaban en San Sixto años atrás. Hasta el año 1992 las cervezas St. Bernardus se comercializaban bajo el nombre de Sixtus. En esta década, los monasterios trapenses deciden que la auténtica cerveza trapense sólo podía ser elaborada dentro de los muros de un monasterio. Por lo que a partir de 1992, la cerveza se ha vendido bajo la marca St. Bernardus."
Pero vamos a lo nuestro. La sacamos de la nevera y esperamos hasta que alcanzó unos 8°C para proceder con su valoración.
VISUAL: Impactante color marrón caoba, muy opaca. De espuma en tonalidades café con leche, muy persistente y de burbuja mediana. Impresionante su aspecto (97).
OLFATIVA: De entrada desprende aromas de caramelo quemado y un puntito a levaduras y lúpulo. También se aprecian sutiles fragancias a pan tostado y de café torrefacto. La verdad es que su intensidad es media-baja y cuesta encontrar matices, quizás demasiado fría?. Probablemente (86).
GUSTATIVA: Cerveza corpulenta de entrada, se puede mascar, de elevado extracto seco. El grado alcohólico presente pero sin resultar excesivo y con el carbónico bien integrado, cremosita en su paso por boca, muy amable. En retronasal encontramos aromas lupulosos claros mientras que el post-gusto se nos antoja amargosa, con apuntes de achicoria, café torrefacto, caramelo quemado y regaliz. Persiste en boca 1 minuto y 50 segundos. Compleja, corpulenta y bastante bitter. Esperábamos un poco más, sobre todo después de ese colorazo, pero ojo!... es sobresaliente sin duda (91).
La RCP atendiendo a su precio en torno a los 1.80 euros la considero buena.
MARIDAJE: Nos la tomamos acompañando una tabla con queso curado al romero y unos exquisitos embutidos ibéricos, salchichón, chorizo y lomo embuchado. Magnífico maridaje, con el suficiente carácter como para no amedrentarse ante los intensos sabores cárnicos, grasos y especiados del embutidito. Gran disfrute!... otro más ):
Salud-os!!
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El botellín
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Con la tabla de queso y embutidos
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