Amarillo pajizo, aunque luego alguien introdujo el calificativo de acerado y yo a partir de entonces lo veía amarillo acerado, brillante, burbuja finísima que finalmente desaparecía, no aprecié lágrima.
Muy aromático pero con pocos matices: uvas, lichis, fruta blanca con pepitas, quizá miel pero poco más, no obstante me gusto su aroma frutal.
Entrada fácil, para trago largo, escasa acidez, ideal para las tardes de verano pero hay que tomarlo muy frío entre horas o para acompañar el postre preferiblemente fruta.
Muy interesante la propuesta de Yllera para introducir a gente joven en el mundo del vino o para tomarlo a horas poco habituales, no parece un vino para acompañar cenas o comidas enteras pero tampoco es ese su cometido.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.