Una de esas sorpresas que se agradecen para empezar la semana.

Picota algo subido, capa media alta con borde granate con ligeros violáceos. Lagrima de lentísima precipitación.
En nariz la sobremaduración es evidente, aparecen fruta madura compotada, aromas a violetas, balsámicos, y herbaceos que desaparecen con aireación.
En boca la entrada es llena, madura, con taninos elegantes muy ligerámente astringentes.
En el postgusto se hace evidente la sobremaduración con unos recuerdos dulzones y balsámicos.
Le falta un punto de acidez para aportarle elegancia y contrarestar el exceso de calidez, pero se trata en conjunto de un vino extremeño de poco más de 6 euros.

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