Caté hace unos días el 2007, y esta vez tocó un 2006, que a su vez ya había catado hace un par de meses.
Comparativamente con el 2007, este Gramona Brut Imperil está más hecho, todavía más amigable, centrándose la diferencia sobre todo en el puinto cítrico: si el del 2007 es marcado y frutal a la sazón, el 2006 el cítrico se ha madurado, casi caramelizado, dando lugar a una sensación gozosa.
Me voy a hacer yo "experto en Gramonas", no porque valga para ello, sino por pura repetición en el consumo.
Y que dure!
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