Nos encontramos ante un rioja monovarietal Tempranillo, sorprende la botella, muy bien acabada y que se presenta ante ti como una buena puerta de entrada a lo que nos espera. Color cereza intenso, ribete granatoso y con mucho cuerpo.
En nariz compone una buena melodía, alcohol, violetas, jazmín, frutas del bosque madura, café y cacao.
Probándolo (dejar que se oxigene unos 30 minutos), te das cuenta que es un vino muy goloso. Mucha fruta roja y negra madura, vuelven los tostados y también yogur. Integra ese carácter de madera que no te deja indiferente, te invita a beber más. Acaba dejándote (antes de que sigas bebiendo) matices de minerales
Este vino fue Medalla de Oro de Tempranillos al Mundo en el año 2008.
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