Vino Lar de Paula Cepas Viejas 2005: Un Rioja extrovertido


Botella con una etiqueta elegante, de rojo y negro, con su nombre en letras blancas y una contraetiqueta con toda la información posible sobre este vino (detalle que siempre es de agradecer). Le cubre una cápsula roja con un signo de exclamación en negro, sugerente. El corcho es natural, quizás algo corto (45 mm) para los años de guarda que dice la bodega que puede tener este vino, hasta el año 2020.

Empezamos la cata, en la copa muestra un color rojo picota intenso, con un ribete rubí que denota su evolución en botella y reflejos anaranjados que indica el tiempo de crianza en barrica (14 meses). Límpio y brillante, de capa media, muestra una lágrima ancha, que aparece tardía y que cae lentamente, tintando muy levemente la copa.

Cuando lo olemos, se muestra alegre, risueño y extrovertido (lleva una hora abierto), presenta una gran riqueza en aromas: mucha fruta, tanto roja como negra, especias dulces, notas de tostados, y toques de cacao.

En boca todos los aromas se transforman en sabores y con más potencia: la fruta es persistente, especias dulces, tostados, cacao, balsámicos y con notas de regaliz de fondo, lo que le da un toque goloso. Resulta un vino carnoso, es como si masticaras fruta, los taninos están pulidos y maduros. Buena acidez, que mezclado con todo lo demás, hacen de este vino, un vino sabroso, lleno y potente. Postgusto medio.

Un vino muy interesante como acompañante de carnes, quesos curados, caza…y además está en un punto óptimo de consumo, habrá que volverlo a probar en el 2020.

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