Nada deja que desear ...

     Francis Boulard y su hija Delphine buscan la madurez óptima de los racimos de chardonnay para elaborar este blanco de blanco sin licor de dosificación. En copa, se presenta con color dorado pálido y muestra una burbuja minúscula que forma un ligero cordón de espuma. En nariz, seduce por sus aromas fresquísimos de durazno y de manzana reineta. En boca, tenemos un vino muy limpio, de mucha finura y elegancia, sutilmente cremoso y bastante persistente : se perciben notas de pera cocida, de buñuelo de flor de acacia y de almendra amarga. Nada deja que desear : el vestido de la botella es un modelo de sobriedad y buen gusto. ( PVP : 19,50 € )

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