Algo desconcertante

En general, suscribo el comentario de cata anterior si bien yo creo que de lo que más peca este vino es de falta de fruta, que curiosamente es lo que parece buscar la bodega en la elaboración de este vino. Ahondando en este tema, yo creo que una de las respuestas se encuentra en la propia etiqueta del vino, que marca 13,5ºGL. En vinos de esta latitud eso puede darnos la pista de falta de madurez. Como curiosidad comparativa, este vino no tiene la rusticidad de los vinos de la zona y se da un aire a algún crianza clásico riojano en cuanto a capa de color, acidez y estilo en boca, aunque aquí el roble americano se diluye bastante.
En boca es algo desconcertante. La entrada es suave, pero con nervio, tal vez demasiado debido a la acidez, demasiado preponderante. Es aquí donde aparece el desequilibrio, aunque el conjunto no llega a desentonar mucho. Alguna nota vegetal y taninos se funden pero no nos amargan el paso de boca.
El vino tiene algo de largura, persistencia media, pero se debe más a la acidez que al sustrato de sabor, en el que las notas tostadas y ahumadas son más protagonistas que el resto.
En cuanto a las referencias "volcánicas" ni se les ve ni se les espera, pero es que es normal en un vino tan sencillo, 5,5-6€ en tienda. Supongo que sus hermanos mayores tendrán más de estas virtudes infernales.

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