Madera, más madera

Como decía el compañero anterior sin apenas matices, o mejor con un matiz sobresaliente que monopoliza y ensombrece todo el vino: su madera. Una madera preponderante, excesiva, cedro, caja de puros, carpintería. A tal nivel que ensombrece y empobrece el vino y su supuesta frutalidad, que resulta mediocre y desequilibrado. En boca es un tanto insípido, de nuevo sin apenas registros, no muy largo y con una tanicidad final amargosa secante que decepciona.Esta añada una gran desilusión, a mi entender claro

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