De color atejado, se muestra muy limpio, bien definido y arrollador en nariz : el vino huele a peonía marchita, a reseda y a cuero viejo. En boca, sorprende por su frescura, su viveza, su textura sedosa, su equilibrio y su densidad : hay un fondo de fruta roja, un dejo de hueso de cereza, de bayas de saúco y un sutil toque ahumado. En 1983, los borgoñeses produjeron tintos de alta calidad, pero muy tánicos, aún austeros y cerrados al cabo de diez años : ahora, hacen la delicia de los aficionados al vino de la vieja escuela. Por desgracia, era la última botella que quedaba : " tan corto el placer, tan largo el pesar "... ( PVP : 50 francos o 7,62 € )
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