De color ambarino brillante, este vino huele a tarta de albaricoque, a membrillo confitado y a miel de azahar. La boca se muestra muy viva gracias a su acidez muy marcada, a pesar de los 120 g/l. de azúcar residual, densa, muy larga, con un gran abanico de sabores : mermelada de albaricoque, membrillo en pasta, almendra amarga y cáscara de naranja. Marida a la perfección con un buen foie gras de pato y pan tostado frotado con ajo, pero los húngaros lo toman solo, a parte de la comida. ( PVP : 30 francos o 15 € )
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