Dorado intenso limpio y brillante.
En nariz se muestra intenso, profundo, serio y complejo. Todavía joven y cerrado, nos ofrece una paleta eminentemente mineral, con algún recuerdo balsámico y herbáceo, un ligero tono especiado y alguna traza de fruta blanca de hueso y de piel de cítricos. Con más aire aparece un ligero recuerdo de piña, pero prevalece siempre la gama mineral.
En boca es un vino de categoría, con peso y prestancia, una acidez fantástica y una larga impronta final de recuerdos frutales, cítricos y minerales. Todavía algo apretado, nos muestra una materia prima de enorme categoría y le auguramos un gran recorrido en la botella. Buena persistencia.
Un enorme riesling seco alasaciano que sin duda juega en la liga de los buenos, de los mejores. Vino muy mineral, con mucha carga de terruño, con esa impronta de los suelos volcánicos de los que procede. Debe guardarse al menos 5 años antes de abrirlo, pues tiene toda la pinta de ir mejorando sin parar. Unos 35 euros, merece la pena sobradamente.
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