Nueva botella (de 0,5 litros) de este peculiar vino del gran maestro de los vinos naturales del Jura. Tomando la precaución de darle bien de aire, lo cierto es que tarda mucho en ir abriendo y se muestra menos expresivo que la vez anterior, aunque al final sí que va expresando algo de ese gran terruño que tiene detrás. Notas florales, fruta blanca de hueso, especias, cera de panal, herbáceos, cítricos, trazas minerales… menos complejo de lo esperado.
En boca nos parece más fresco y primario, se bebe muy bien pero no tiene ese peso y la enorme prestancia de veces anteriores, lo cual nos lleva a una conclusión y no es otra que estos vinos de corte natural de Overnoy son delicados y les afecta la presión atmosférica sobremanera, nada que ver el probarlos en Santander a nivel del mar que en Madrid a 700 metros. Parecerá una tontería pero me ha pasado ya con varios y como me gustan tanto estos vinos a partir de ahora solo los cataré en Santander…
No puntuamos, este vino estando bien es de 9,5 más o menos, un blanco extraordinario, de nivel mundial. La botella del otro día no le hace justicia, si bien es cierto que es un vino para guardar.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.