La niña se hace mayor

La jovencita de la familia Pinuaga ha crecido. Y al mismo tiempo que ha ganado en complejidad y experiencia ha perdido su espontaneidad y sorpresa. No obstante, desde que viertes el vino en la copa, lo miras y lo hueles, sabes que se trata de la misma persona, la misma creación, aún siendo su composicion diferente (no hay Merlot), con la nueva madera, breve, muy bien integrada, si bien el final amargoso, ese rictus en el rostro de esta niña ya no es tan niña resulta un tanto áspero, como si guardara algo dentro de sí que necesita olvidar con tiempo y reposo. Un vino largo y fresco, para tomar con cualquier comida ligera, arroces, aves blancas, incluso pescado. Seguramente el tiempo en botella le curará los arañazos que le han hecho últimamente...

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar