La jovencita de la familia Pinuaga, una niña alegre y simpática, plena de fuerza, dulzura (bendita Merlot) y chisporroteos cítricos, explosiva e invasiva desde el primer trago, te sorprende desde que te pone los ojos encima y ya no se te despega, riendo a carcajadas con risa cantarina, pidiéndote cuartelillo, porque dejarse llevar y jugar con esta maravilla, que acompaña cualquier cosa, incluso a nada, adecuada para cualquier momento, en cualquier compañía, o ninguna, es toda una delicia, no se puede ignorar, porque ante todo te anima, te pone de buen humor, trae a tu vida un soplo de aire fresco e inocente que te alegra el alma.
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