Ni chicha ni limoná...

Tras más de 1 año detrás de este vino, por fin conseguí un par de botellas. Abierto y degustado sin decantación previa, para disfrutar en principio de toda su evolución con el paso de las horas. Temperatura de 15º al inicio de la degustación.

Vista: Espectacular color picota muy oscuro, casi opaco, ribete violáceo y capa alta. Lagrima media – alta que tiñe levemente la copa.
Nariz: Cerrado al inicio por culpa de la falta de decantación previa, tras los preceptivos meneos se empieza a abrir, tostados, que predominan sobre la fruta madura, marca algo de alcohol, ahumados y un leve matiz mineral.
Boca: Entrada muy suave, sin la potencia del Bierzo ni la frutosidad de la Ribeira Sacra, de nuevo aparecen los tostados de la barrica, bastante poco expresivo, acidez correcta y poca persistencia en boca.

Una mencía que se queda a medio camino entre el Bierzo y la Ribeira Sacra, pero que ni es de un lado ni del otro…. El resultado, una mencía con un gran color, potente pero poco expresivo en nariz y con una boca bastante plana. He iniciado la botella a las 8 de la noche y a las 12 seguía sin expresarse…. Precio sobre los 20€

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