De nuevo tocaba abrirlo, me lo pedían unas albóndigas...fue de menos a más tras su cerrazón inicial. Racional, poco a poco, con los sobresaltos iniciales a base de cierto toque animal. Abierto con dos horas de antelación, pero la boca derrite, elegancia bien estructurada, con una largura y dejando grandísimas sensaciones. Buen equilibrio. De aquí a la eternidad. Soberbio de nuevo. Ya soplaba más brisa a esas horas de la noche...¡qué gozada!
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