Color cereza-rubi atejado.
En nariz hay signos de madera y de cueros en primera instancia, toques minerales y frutales, también flores.
En boca es maravilloso, una potencia inusitada para un vino de 33 años, eso es lo que demuestra que son grandes, equilibrio perfecto, gran estructura, mucha fruta y minerales, aunque también madera y cueros en el retronasal, final larguísimo con gran persistencia.
El corcho estaba MUY MAL, totalmente mojado y había perdido algo de líquido, eso se noto en el olfato, una verdadera lástima, pero la boca estaba casi perfecta.
Sigo sin explicarme que haya botellas del 64 hacia atras con el corcho bueno, a no ser que las hayan recorchado.
Evidentemente el corcho un 0 patatero.
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