Exteriormente la botella estaba en perfecto estado de conservación. El corcho, aunque después se partiera por la mitad parecía soldado al vidrio.
Rojo apagado con destellos marrones y ribete teja. Capa media. Con poso y algo turbio.
Nos bebimos la mitad sirviéndolo directamente de la botella y la otra mitad fue decantada, error garrafal, ya que el vino se fue abajo rápidamente. En cualquier caso, y pese a ser un 70, este Berberana cumplió sobradamente; claras muestras de fruta, ceniza, tierra húmeda, hongos, cueros, sangre, pelo mojado y bastante mineralidad.
Paso fino, licoroso y con una sorprendente acidez. Bien ensamblado. Notas parecidas a las descritas en la fase anterior, con un claro predominio de terciarios.
Final de intensidad media.
Mantuvo el tipo y ofreció amplios y variados matices. Berberana es sinónimo de enorme calidad en vinos viejos riojanos. Hace poco tuve la posibilidad de disfrutar de un 64 también muy grande.