Un puntito más maduro y como consecuencia un puntito más rico. A destacar la regaliz negra junto a las ciruelas de california. Orgullo mediterráneo, uva soleada, de taninos amargosos y muy sabrosos, postgusto de bayas negras licorosas.
Con menos clase que el Arenal pero muy noblote y franco, con armadura, me ha aguantado un cocido y se ha puesto a la altura del churrasco de después.
Si es que dan ganas como la otra vez de volver a cantar la canción de Joan Manel Serrat.
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