Quien no se sienta cómodo con vinos de elevada acidez ya ha terminado de leer. Un inesperado toque de cáscara de avellanas, acompañado por una enorme acidez ¿lima? ¿pomelo? Es una acidez textural, de hecho no es que sientas la acidez en la lengüa, si no que sientes tu lengüa en la acidez.
Ha acompañado muy bien el picoteo de rilletes de pato y de queso margelet. Limpiaba la grasa del primero y la capa láctea del segundo, el cual siendo un queso de pasta blanda, en su interior, tenían un fantástico punto por debajo del cremoso. Para beber más y más, desde luego tiene buena RCP (9.5 EUR).
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