Vista: Amarillo dorado, de cierta intensidad, muy brillante, glicérico (con sensación de peso en la copa).
Nariz: Media intensidad, golosa, floral, amoscatelada y con un toque afrutado (cáscara de naranja, paraguaya, lima, melón).
Boca: entrada dulce, untuosa y casi almibarada, pero no empalagosa, con una estupenda acidez que enseguida gana la partida al dulzor y le aporta una estupenda frescura. Final de boca no muy largo pero lleno de perfume, golosura y equilibrio.
Un vino que nos ha recordado los buenos vinos de hielo alemanes, goloso y equilibrado, muy rico. Para repetir. Su precio, alrededor de 10 euros (botella de 50 cl.)
Pusimos a prueba el vino y lo hicimos maridar con un queso de cabrales y la combinación fue extraordinaria.
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