Mencía sin madera, sin maquillajes, sin aditamentos ni artificios. Ciruela, aceitunas negras, humo, pero no ahumado. Es ese humo de cuando paseas por un pueblo y en las primeras horas de una mañana de invierno y alguien enciende la chimenea y comienza el tiro del humo, pero todavía no ha empezado a quemar bien y no puedes todavía decir si huele a encina o a qué huele. Es humo. En boca tiene una ligera astringencia secante. Al día siguiente está duro y apretado como una piedra de rio, y esto es lo más cercano que puedo estar de describir algo mineral.
¡Limitaciones que tiene uno! Se muestra con un paso más sedoso, menos secante, que el día anterior y con un deje de tomillo al final. Ha cumplido más que bien con unas judías pintas con codornices. Un vino muy interesante (y pese a que lo digo en sentido positivo, odio utilizar este adjetivo con un vino) y con muy buena RCP por 5.58 EUR. Para repetir.
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