Dorado pálido limpio y brillante, burbuja fina.
Nariz de media intensidad, pero muy fresca y con cierta complejidad. A unas iniciales notas florales le va sumando unos tonos cítricos de limón y pomelo que le dan frescura y un delicioso tamiz mineral que le otorga una gran elegancia. Se advierten también ligeros recuerdos de frutas blancas frescas. Muy elegante en nariz.
En boca es un vino delicioso por su equilibrio. Es fino y delicado, está vertebrado por una excelente acidez y su final es largo, cremoso, cítrico y mineral. Deja ese toque ligeramente amargoso intrínseco de los buenos champagnes. Buena persistencia. Carbónico perfectamente integrado. Una golosina de vino.
Me encantan los champagnes de Jacques Lassaigne, cada vez más. Transpiran terroir por los cuatro costados. Son frescos, minerales, cremosos y magníficos en la mesa donde muestran sus innegables cualidades. Este además tiene un precio (unos 27 euros), muy ajustado para su calidad. Magnífico.
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