Al amparo de un súbito ataque de mango con todo el cuerpo de flores y pequeños arbustos de primavera, una capa leve de musgos y tierra mojada patinando sobre la tiza caliente en el paladar el vino destaca con mucha fuerza, es soberbio, tiene como manzanas y chocolate blanco, casi goma de mascar, algun tabaco inglés muy perfumado y el toque mineral al final que descubre el argumento del vino: placer en el recorrido y suntuosidad en su persistencia. Muy bueno.
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