Precioso color dorado intenso limpio y brillante.
Nariz de media intensidad que tras cuatro horas de aireación va disipando los toques iniciales de hidrocarburos y torna en un delicioso amalgama floral con toques de fruta blanca madura como manzanas, melocotón o albaricoques, deliciosos cítricos, ligeros especiados y un encantador fondo mineral siempre presente. Complejo y muy elegante.
En boca se muestra en plenitud y madurez, es denso, vivo, con una fantástica acidez, un paso firme y amplio y un final largo, cítrico y mineral. Persistente. Equilibrio absoluto de registros porque la acidez compensa esa densidad y el dulzor está ya integrado, es casi un vino perfectamente seco. Está en plenitud y permanecerá así muchos más años.
En esto del vino no hay trucos de magia, si juntamos un gran productor, un gran viñedo y una gran añada, casi siempre tenderemos un gran vino. Este es el caso. Inmejorable con una Ventresca de Atún al horno. Excelente elección, Andrés.
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