Un vino nacido grande para delite del Alma

Color exuberante, intenso, cereza con ribete granate. En nariz despliega aromas a la sutil fruta roja mezclada con otras a pastelería fina, especiados y canela y con apenas deje cremoso y con fino impulso en nariz, donde poco a poco aparecen a continuación otras sensaciones minerales, a caliza y a pimienta molida; pasa por boca de forma untosa, golosón, y con contrapeso de la madurez frutal está el camino a los especiados, muy presentes, o sea al cuero que se percibe en el paladar, cuero pero del recién curtido, a las especies dulces que se mastican y que le dan personalidad, en fin, todo en cnjunción hasta el retrogusto.

Un ejemplo de viticultura ejemplar llevada como toca, con los atributos propios de la buena factura, por mi amigo Peter Sisseck, el danés que vino y se quedó entre nosotros, todo un señor en lograr la evolución del vino en simbiosis del cristal y de los años, o sea, y si me permiten: personalidad + calidad = gran obra,... que Vds lo caten y...lo disfruten, igualmente.

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