Fino, delineado, franco, contenido en la expresión aromática -que sin duda desarrollará mayor complejidad con los años-, seco; mucho terroir y juventud rabiosa. Fecha de degüelle: marzo 2011
Las nobleza de Ambonnay se revela con seducción en una nariz fresca, frutal, con delicado recuerdo a pastel borracho, pero aún poco compleja para el extraordinario potencial de este vino. Sin duda es un vino maduro y pleno, pero su reciente degüelle sumado a la necesidad de reposo que la alta calidad del vino base precisa, nos anuncia que lo mejor está todavía por llegar. Escasean notas terciarias.
El posgusto es prolongado y nítido, devolviéndonos las sensaciones olfativas iniciales; acidez presente (quizá no totalmente ensamblada aún), fruta madura y notas almendradas. Alcanzará armonía, elegancia, equilibrio, complejidad...
Perfecto con carnes blancas suavemente salseadas.
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