Este vino está en el momento óptimo de consumo. Clasicismo riojano con toques de modernidad con mayúsculas.
Recomendable decantación (2 horas y media en mi caso) a una temperatura ambiente de 15-16 grados. Ligero restos de posos.
Visual: Rojo picota oscuro con ribete ligeramente teja, lágrima abundante y densa.
Nariz: Madera fina, fruta todavía en abundancia, fondo de hidrocarburos, cuero, café, cedro y toffee. Aroma muy agradable en conjunto con un cierto punto alcohólico predominante. Cuando lleva varias horas se observan ciertos aromas algo oxidativos para nada desagradables (todo lo contrario, signo de apertura del vino en mi opinión).
Boca: Paso por boca goloso, fácil, sedoso, espectacular, con muchísima acidez todavía. Aún mejor que en nariz, el alcohol se nota menos, se percibe fruta muy madura, vainilla, algo de canela, fondo de toffee, chocolate amargo. Cuando lleva largo tiempo en copa se aprecia al catar de nuevo el vino sabores terciarios: cuero, café, goma quemada con fondo licoroso.
Para mí, francamente, sublime, un clásico no tan clásico en el momento óptimo de consumo. Supongo que este momento, bien conservado, puede alargarse al menos 2-3 años (2013-2014) más sin mucho declive.
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