Hace años, por aquí y por allá, nos preguntábamos qué sería de este vino en un lustro. ¿Agüantaría? ¿Cómo? Güardé alguna botella para hacer la prueba y ahora esta responde a las preguntas.
Su carácter juvenil se ha ido, está sereno y, en mi opinión, ya se encuentra al final de su camino. Sigue siendo disfrutable, sigue mostrándose verdejo 100% con esas notas herbáceas, de pradera y un muy ligero toque anisado. Me sigue gustando. Sigue vivo dos pasos después de su madurez.
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