Por dónde empezar... Memorable...Profundo, intenso, complejo, delicioso.

Por dónde empezar... Memorable...Profundo, intenso, complejo, delicioso. Un clásico Saint-Julien (con aires de Pauillac) en añada redonda. Así que tiene todo lo que hace de un gran Burdeos un tinto de estilo inimitable: fruta fresca madurada en su punto justo, elegancia, potencia, complejidad. Y luego el terroir, ese terroir... que aquí se expresa con aristocrática finura. Tampoco olvidemos su frescura, su acidez estrictamente "bordelesa", y algo tan poco poético pero tan bien recibido en estos tiempos de monstruos superconcentrados como es su digestibilidad. No seguiré, creo que se nota demasiado mi devoción por los grandes burdeos. ¡Ah!, se me olvidaba, es un grande con precio comedido, al menos en Burdeos capital. 30 euros en 2005 para un vino del 96.

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