Muy diferente al Generation XIX. Aquí la madera se nota. Si mucho o poco fue tema de debate. A mí me pareció que estaba muy ajustada, y muy suave. Se mostró tal como era desde un principio y no cambió excesivamente a lo largo de la cata. Esa madera, con toques de tabaco, se vieron acompañados en todo momento por la flor blanca y ligeras notas minerales. Accesible desde el primer momento. En boca, aunque con muy buena acidez y enorme sequedad, se mostró menos punzante que el G XIX, untuoso y muy largo.
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